#OPLAStories - De cuidar a los demás a necesitar cuidados: cuando la vida da un vuelco
Tainà Santana
Desde Valencia (Venezuela) nos escribe Neudis: esposa, madre de tres hijos, abuela de varios nietos y enfermera de profesión. Aquí los enfermeros de los hospitales públicos reciben un salario básico en bolívares muy bajo, equivalente a 10 o 20 euros mensuales, con bonos emitidos por el gobierno.
A causa de estas retribuciones insuficientes, un alto porcentaje de enfermeros abandonó el sistema público o la misma profesión: entre el 60% y el 80% dejó el trabajo o emigró, movido por la crisis económica, los bajos salarios y las difíciles condiciones de trabajo. Esta situación generó en los hospitales una carencia superior al 70%, con graves repercusiones en la asistencia sanitaria.
Nos cuenta Neudis:
“Mi profesión me lleva a afrontar cada día el dolor de la gente que encuentro en el hospital, pero también siento alegría y satisfacción al poder ofrecer una ayuda concreta a los que la necesitan”.
En el 2023 llegó una noticia que sacudió su vida: Neudis es diagnosticada de un tumor en el seno. De cuidar a los otros, se encuentra de repente conviviendo con el dolor propio, no solo físico sino también emocional. Nos cuenta:
“No fue fácil saber que tengo una enfermedad, pero gracias al apoyo de la familia y de los amigos pude encontrar la fuerza para seguir adelante cada día. Me siento muy positiva y fuerte espiritualmente”.
Cuando le preguntamos qué pensamientos pasaron por su cabeza, respondió:
“Hay un proverbio que dice cómo la salud es el pilar fundamental para disfrutar la vida, trabajar y alcanzar los propios objetivos: ‘Cuando tienes la salud, tienes todo’. Una salud total comprende el bienestar físico, mental y social, no solo la falta de enfermedad. Sin la salud, los otros objetivos pierden sentido, al menos que te sostenga la fe en Dios, junto con la familia y una comunidad solidaria”.
Cuando Neudis recibió el diagnóstico, buscó asistencia económica en las instituciones gubernamentales, pero no obtuvo ninguna respuesta positiva. Frente a esta situación, igual que muchos venezolanos en su misma condición, se activó rápidamente organizando distintas actividades para juntar fondos y cubrir sus gastos, como loterías y fiestas callejeras.
Mediante el grupo de agentes locales en Venezuela, Economía de Comunión tuvo conocimiento de la situación de Neudis y la apoyó económicamente, ayudándola a cubrir el costo de los exámenes y de los tratamientos médicos, muy costosos e imposibles de sostener solo con el salario de enfermera. De hecho, los pacientes y sus familias en Venezuela con frecuencia tienen que procurarse por sí mismos los suministros médicos (fármacos, sábanas e incluso material quirúrgico), debido a la grave crisis sanitaria y a las deficiencias estructurales. Esta situación los lleva a incurrir en gastos enormes en bienes de primera necesidad, a pesar de que la asistencia sanitaria debería ser gratuita, lo que a su vez provoca retrasos en la asistencia y riesgos en la vida de los pacientes.
“Aunque van a seguir mis tratamientos durante todo el año – concluye Neudis – tengo fe en Dios, que no me abandonará y que seguirá poniendo personas generosas en mi camino”.
Puede verse que muchas veces no pueden resolverse las situaciones y los desafíos, ni los nuestros ni de quienes nos rodean. Entonces, ¿qué hacer? Estar. Caminar juntos. La experiencia de Neudis nos enseña que un camino compartido es capaz de renovar las esperanzas en cada uno de nosotros, y que a su vez nosotros podemos hacer lo mismo.








