El primer artículo de esta nueva serie llamada “Comunión en la vida empresarial” fue realizado por la EdC de Brasil para dar a conocer las motivaciones que – en la práctica diaria de la vida laboral – animan a los empresarios EdC
fuente: edc Brasile
A Emanoel Bispo no le gusta el fútbol, pero con su familia forma casi un equipo de hermanos. El primer empresario de la Economía de Comunión entrevistado para esta serie es el mayor de diez hermanos. Un padre afectuoso y un marido muy presente en la casa, y que conoce bien la importancia de equilibrar el trabajo de su empresa de contabilidad, la EB Soluções Contábeis, con la vida familiar.
Pero la rutina de este joven empresario de 35 años que reside en Tobias Barreto, una ciudad ubicada a 135 kms de Aracaju, es como la de casi todos los empresarios brasileños. Se levanta temprano, prepara el café para la familia, acompaña a la hija a la escuela, afronta una intensa jornada de trabajo y se dedica también a una segunda carrera, en jurisprudencia, durante las horas de la noche.
En estos cinco años como empresario, aprendió rápidamente que las profesiones de contador y de abogado son las más cercanas a la vida corporativa. “Por eso algunas puertas se cierran y otras se abren”, cuenta al hablar de su elección personal y profesional de la coherencia y la honestidad.
“Como contador a menudo me encuentro en el medio, entre el empleado y la empresa. Y veo muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Me toca hacer de mediador para no perder al cliente, pero al mismo tiempo trato de hacer lo que es justo y equitativo para el trabajador”.
“Por ejemplo – prosigue Bispo – en una situación de despido, trato de incluir todos los pagos que la empresa le debe a ese empleado, aún si no tiene un contrato regular. En ese sentido, es también una manera de educar al empresario”.
Como para tantos empresarios y empresarias de la Economía de Comunión, la espiritualidad va de la mano del objetivo que guía a la vida empresarial. Bispo cuenta que era ateo, pero que hoy lo que guía su vocación empresarial y su relación con los clientes y colaboradores son valores cristianos sólidos.
“Trato de seguir el Evangelio. Y si bien no hablo directamente de Dios, busco ser un punto de esperanza”, remarca.
La coherencia con un propósito más grande ayudó a Bispo a afrontar momentos duros al inicio de la empresa, como la falta de clientes y una muy baja facturación.
Hoy puede ofrecer servicios a costos accesibles, o incluso gratuitos a los clientes de bajos ingresos, que hoy lo contactan a él. Y sueña con una gran empresa.
“Me gustaría tener muchos colaboradores para poder contribuir más a la Economía de Comunión, que es un instrumento dentro del campo empresarial. Me gustaría que nos podamos ayudar cada vez más. Somos pocos, pero sé que somos valiosos y que todos los días buscamos hacer la diferencia”, concluye.
Al igual que muchos empresarios y empresarias de la red, Emanoel Bispo elige vivir la cultura de la Economía de Comunión en su propia vida y en su propia actividad. Su recorrido revela, en la práctica, valores centrales para la EdC, como la coherencia y la justicia. Además, la experiencia de la comunión lo lleva a vincular las oportunidades con la vulnerabilidad, ofreciendo servicios accesibles a personas de bajos ingresos.








