El recorrido de Pâte 2sAmi, hoy una referencia de una economía más humana e inclusiva: del sueño de un grupo de jóvenes a la construcción de una empresa que pone siempre a la persona en el centro.
Antonella Ferrucci
Una idea nacida de la pobreza… y de la fraternidad
La historia de Pâte 2sAmi se remonta al 2015, cuando un grupo de jóvenes profesionales del Movimiento de los Focolares de Madagascar – juristas, informáticos, agrónomos, gestores – decide actuar frente a la pobreza extendida en el país, no con asistencialismo sino con un proyecto empresarial inspirado en la Economía de Comunión. Gente consciente de la alta taza de pobreza de Madagascar y movida por la convicción de que una empresa EdC podía ayudar a erradicar la pobreza que los rodeaba.
Así nació AMI, que en malgache significa “vocación a unirse”: un nombre que da cuenta de la visión de una economía fundada en la comunión, en la reciprocidad y en la creación de trabajo digno.
De las primeras actividades a las dificultades estructurales
En sus primeros años, AMI se dedicó al agronegocio: producción de foie gras, cría de pollos, venta de productos naturales y demás. Pero la falta de materias primas, la inestabilidad económica y la inflación pospandémica pusieron a prueba la iniciativa. Muchos socios se desanimaron y las actividades frenaron. Sin embargo, dos jóvenes socias,Tahina Abeline y Rasoarinoro Haingonirina, decidieron no rendirse. «Decidimos continuar con el proyecto con los fondos que nos quedaban», cuentan. Era un momento decisivo: con lo que quedaba del capital inicial más la ayuda de algunos benefactores, en noviembre de 2022 fundan una nueva empresa llamada, Pâte 2sAmi.
Una producción simple, sostenible y centrada en la persona
La opción va a recaer en las pastas artesanales, un producto que se puede elaborar sin electricidad —un factor crucial en un país donde los cortes son frecuentes— y que responde a una necesidad real de la población. Las empresarias explican que sus pastas “no contienen productos químicos (ni conservantes ni colorantes) y en un 98 % es ecológica”, porque en la EdC “la persona está en el centro de todo”. La producción es totalmente casera: lasaña, tagliatelle, fettuccine y fideos en cuatro variantes (leche y huevos, yogurt, cúrcuma con leche, huevos frescos). Vendidas a un precio accesible, rápidamente conquistaron el mercado local, ingresando tanto en las tiendas de barrio como en las grandes cadenas de supermercados y restaurantes de la isla.
Un impacto social que crece con la empresa
Hoy en día, Pâte 2sAmi da trabajo estable a ocho personas, entre producción, control de calidad, logística y administración. Los márgenes siguen siendo demasiado bajos como para ofrecer a los trabajadores algo más que el salario mínimo previsto por la legislación actual de Madagascar, pero se está trabajando para garantizar un buen ambiente de trabajo en el que los trabajadores se sientan bien. Las propias fundadoras empezaron a percibir un salario mínimo solo a partir de diciembre pasado, después de haber seguido invirtiendo tiempo y competencias para hacer crecer la empresa y garantizar un ambiente de trabajo sereno y familiar. A pesar de todo eso, la empresa Pâte 2Ami pudo destinar a finales de 2025 una parte de sus ganancias a uno de los objetivos fundamentales por los que nació la Economía de Comunión: la “formación de nuevas personas”.
Por supuesto, no faltan las dificultades, como el aumento de los costos de las materias primas, los retrasos en los pagos por parte de la gran distribución o la necesidad de maquinaria más eficiente y de embalajes más adecuados. Pero la demanda está creciendo fuertemente y los clientes aprecian la calidad del producto, como lo demuestran los muchos comentarios positivos en las redes sociales.
El sábado 14 de febrero, las dos socias de Pâte 2Ami organizaron una «jornada del bienestar» con el fin de recaudar fondos para el evento de los 35 años de la Edc en Argentina y para promocionar sus productos mediante una degustación, de la que participaron unas treinta personas.
Un modelo de EdC que mira hacia el futuro
Pâte 2sAmi es hoy un ejemplo concreto de cómo la Economía de Comunión puede generar desarrollo sostenible incluso en contextos frágiles. La empresa crea empleo, valoriza las competencias locales, ofrece productos saludables y accesibles, y demuestra que una economía diferente es posible. Uno de los lemas que guía a Pâte 2sAmi dice así:
«Ny fitiavana no mibaiko, ny olombelona no ivo» , «El amor guía, la persona está en el centro».
Es la síntesis perfecta del espíritu que anima a esta realidad joven, nacida de un sueño compartido y convertida en un signo de esperanza para muchas familias malgaches.
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