El 23 de abril se presentó en Bratislava (Eslovaquia) el libro “Quando il dono arricchisce” [“Cuando el don enriquece”], publicado por la editorial eslovaca Nové mesto
Martina Baumann, publicado en Nové mesto el 28/04/2026
Anouk Grevin llegó sonriente a Bratislava con experiencias traídas del otro lado del mundo. Y en la presentación de su libro Quando il dono arricchisce1 [Cuando el don enriquece], publicado por la editorial Nové mesto, encontró la ocasión para hablar sobre Economía de Comunión y la cultura del don. El libro relata cuatro historias de empresas y sus empleados – desde Filipinas a Corea del Sur, pasando por Paraguay y Argentina – a través de las que demuestra que la economía no tiene que ser sólo una lucha despiadada por resultados.
El encuentro con la autora – que dirige en la Universidad de Nantes una cátedra de investigación muy original, titulada “Le don au travail” [El don en el trabajo] – se desarrolló en un ambiente íntimo en la Casa Albrecht de Bratislava.
Lo primero es cambiar de perspectiva
El núcleo del mensaje que Anouk Grevin pretende transmitir es que, si queremos detener la epidemia de sufrimiento en el trabajo, tenemos que cambiar primero la perspectiva con la que miramos las performances, las ganancias y las relaciones humanas en la empresa. Y es precisamente esto lo que ella y su equipo intentan hacer en el ambiente de la cátedra de investigación: organizan talleres para emprendedores, managers y dirigentes, junto con profesionales y académicos, y cuentan con un grupo de trabajo que no deja de enriquecerse con la llegada de nuevos investigadores atraídos por la filosofía del don.
Durante la charla, Anouk describió un fenómeno preocupante que observó en todos los niveles de gestión:
“He visto a personas en el trabajo invertir una enorme cantidad de energía, de tiempo y de creatividad, personas que entregaban cada vez más. Pero descubrí que, a cambio, no recibían casi nada”.
Las personas no recibían ni reconocimiento ni trato humano por sus esfuerzos, y esto hacía que perdieran el sentido del trabajo.
El libro es fruto de un trabajo complejo, porque para la investigación era fundamental recoger la mayor cantidad de datos y materiales. Se trataba de visitar varios países y llevar a cabo veinte entrevistas en una semana, para luego de regreso analizarlas. Y había que escribir el libro y, posteriormente, continuar los análisis con los colegas, como también publicar artículos científicos, sobre los que todavía se está trabajando.
Lo que Anouk pudo observar en las empresas de Economía de Comunión de varios países la dejó fascinada:
“He visto cómo estos empresarios crearon prácticas gerenciales muy originales. En Filipinas había círculos para compartir con los empleados los valores de la empresa y la cultura del dar. En Corea crearon un sistema para colectar observaciones entre los empleados y publicarlas a fin de año. Esto se convirtió en un importante instrumento de gestión, incluso para la evaluación, ya que los empleados son evaluados no solo por las competencias técnicas, sino también por la ayuda mutua”.
Todas estas prácticas vividas cotidianamente – agrega Anouk – eran consideradas como características fundamentales de la empresa, y no provienen necesariamente de los directores. En realidad, la teoría del don no es unidireccional. Según Anouk, es una relación de reciprocidad:
“Es dar y recibir. Sin el recibir, el dar no está completo: así nace un movimiento circular que funciona. Y en esas empresas pude ver cómo funciona. Cada uno hace algo por el otro, se volvió algo natural”.
Culturas distintas, un mismo enfoque respecto al don
Las cuatro empresas estudiadas por Anouk Grevin eran muy distintas en cuanto al contexto, las actividades empresariales y los países. “Pueden verse muchos grados diferentes de esta cultura y de su implementación en las empresas”, afirma Anouk, y menciona el ejemplo de la panadería coreana Sum Sing Dang, que produce durante todo el día hasta la última hora, y al final distribuye lo que sobra. A veces, incluso, producen más para poder donar.
Para mucha gente, poner juntos el “don” y la “economía” puede sonar como un oxímoron. Sin embargo, Grevin destaca en su libro que no se trata de “hacer caridad”. Ella define al don en el trabajo como un acto libre que va más allá del contrato laboral. En definitiva, cada uno de nosotros lo puede aplicar en su propio trabajo: en ayudar a alguien más allá de lo que exige el deber, o en un mánager que muestra un sincero interés por la situación personal de un empleado, o bien en una empresa que comparte los propios beneficios con quien lo necesita. “La Economía de Comunión discute la idea de que el mercado funcione únicamente sobre el principio de ‘una cosa a cambio de otra’”, afirma la autora. Si el don se vuelve un principio fundamental, cambia toda la cultura empresarial. El ambiente de miedo se sustituye por un clima de confianza, lo que paradójicamente lleva a una mayor creatividad y, en definitiva, a una prosperidad sostenible.
La economía no puede ser una lucha por la supervivencia
Anouk Grevin subrayó que la gerencia del futuro debe basarse en la escucha y la reciprocidad. Su libro nos da la esperanza de que la economía pueda ser un lugar donde las personas se enriquezcan mutuamente, no sólo en lo material, sino sobre todo en lo humano.
El encuentro con Anouk confirma que el tema del business con rostro humano es un tema que resuena también entre nosotros, en Eslovaquia. La economía eslovaca está pasando por momentos difíciles: las empresas luchan contra la falta de empleados fieles y contra el aumento de estrés en los lugares de trabajo. Las ideas de la Economía de Comunión pueden ser justamente la clave del cambio. Como recuerda la autora:
“Cuando comenzamos a dar, no nos empobrecemos. Al contrario, creamos un espacio en el que todos podemos crecer”.
1 El libro de Anouk Grevin comentado en este artículo fue publicado en 2022 por Nouvelle Citè con el título "Enquête sur la culture du don en entreprise" y tiene una edición italiana publicada en 2025 por Effatà Editrice titulada "La cultura del dono in azienda"