publicaciones artículos de Alberto Ferrucci Cómo afrontar la recesión

¿Cuáles son los caminos posibles para sacar a nuestro país de la difícil coyuntura económica en que nos encontramos?

por Alberto Ferrucci

publicado en Città Nuova.it el 21/12/2011

recessione_ridUn país está en recesión cuando durante dos trimestres consecutivos su Producto Interior Bruto (PIB) disminuye. Y esto es lo que está ocurriendo nuevamente en Italia. El PIB no es un indicador perfecto: la reconstrucción de un puente hundido hace que suba, pero el trabajo de centenares de “ángeles del barro” que voluntariamente trabajaron en las calles después de las inundaciones no tiene ninguna incidencia, al igual que todos los actos de gratuidad que fortalecen y dan sentido y calor a la vida civil.

En todo caso, cuando el PIB disminuye, la producción y el consumo se reducen. Hay varios motivos para ello. Uno de los más frecuentes es la falta de confianza en el mañana. Ante un futuro más oscuro stendemos a reducir la compra de los bienes y servicios que nos ofrecen a nuestro alrededor, por lo que quien los vende ve reducidos sus ingresos y hace lo mismo. Cuando hay confianza todos gastan y los precios suben, incluso con riesgo de una inflación excesiva, pero cuando no hay confianza la reducción del consumo hace que se contraiga la producción y el exceso de productos a la venta hace que bajen los precios, en este caso con riesgo de deflación. No siempre es positivo para el desarrollo que los precios bajen, ya que si se cree que los precios van a bajar, se retrasan las compras, se gasta todavía menos y se tiende a comprar solo lo indispensable.

El desarrollo económico es un fenómeno social: crece, “fermenta” ,si hay confianza en el mañana como un bizcocho a la temperatura adecuada, pero se desinfla cuandro entra una corriente de desconfianza. Italia podría pillar la enfermedad de la deflación, con consecuencias negativas que pueden durar décadas, como bien saben en Japón, que fue la segunda potencia económica del mundo. Hay que reaccionar, estimular el crecimiento de la producción y el consumo. Ya se ha hecho antes, apoyando la renovación de automóviles, ciclomotores y electrodomésticos. Pero eso sólo tiene sentido si los nuevos productos permiten una verdadera reducción del consumo y un menor impacto ambiental. En caso contrario se comporta como una droga solo momentanea de la economía cuyos resultados son el despilfarro de bienes que podrían seguir utilizándose durante años y la renuncia a futuros ingresos por impuestos del estado.

El economista inglés Keynes suigirió un remedio mejor en los años 30: invertir en grandes infraestructuras útiles para el bien común. Se daría ocupación inmediata a trabajadores probablemente desocupados o afectados por un ERE cuyo coste en parte corre a cargo del estado. El gobierno Monti ya ha emitido una señal positiva en esta dirección, financiando y reactivando las obras del tercer paso ferroviario que unirá mediante un largo túnel el puerto de Génova con el valle del Po, haciendo, después de 30 años de proeyctos, que el acceso al Mediterráneo de una amplia zona de la Europa continental sea más competitivo.

Pero para multiplicar estas inversiones estructurales hacen falta muchos recursos. Las medidas que se están votando actualmente en el Senado están dedicadas en buena partee a alcanzar el equilibrio presupuestario prometido a Europa, dificultado por el aumento de los intereses de las últimas emisiones de deuda estatal. Asi pues, para salir esta vez de la recesión será fundamental recuperar recursos de los evasores, que hoy pueden identificarse con una gran calculadora gracias al programa Serpico, que consigue cruzar multitud de datos informáticos de distintas fuentes sobre la actividad de los italianos. No hay otra alternativa, ya que Monti no ha conseguido convencer a Francia y Alemania de que dejen fuera del cálculo del equilibrio presupuestario las inversiones en grandes infraestructuras.

Otra forma de aumentar el PIB es hacer que sea menos caro el trabajo y más altos los salarios netos, reduciendo los impuestos sobre el trabajo. Así se podría aumentar la competitiividad de las empresas y animarlas a crecer en tamaño para competir mejor en el mercado internacional.

Pero para alcanzar este objetivo habría que eliminar un obstáculo al crecimiento empresarial: el límite de 15 trabajadores por encima del cual la empresa no puede despedir personal sin incurrir en litigios que duran años con sus relativos costes. Hay mucha resistencia a modificar el artículo 18 de la ley sobre el trabajo y sin embargo debería ser posible interrumpir la relación laboral con el pago de una indemnización incluso por causas productivas, al menos para quienes todavia no tienen un contrato de duracion indefinida y sin estas nuevas reglas es difícil que lo puedan tener en el futuro.



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