reseñas de prensa

Fraternidad, el principio olvidado

Según el economista Stefano Zamagni «hay que recuperar la idea de ‘economía civil’; ya hemos visto que la ‘economía política’ no es suficiente »

Fraternidad, el principio olvidado

por Marco Girardo
publicado en Avvenire el 3/10/2009

«Un concepto elaborado en Italia en el siglo XVIII por el abad Genovesi, abandonado después a favor de las tesis Zamagni_ridde  Adam Smith. Pero sus fundamentos  – eficiencia y equidad – no son suficientes sin la aportación de la reciprocidad »

Cuando «la confusión bajo el cielo es grande», poner en fila los conceptos y encontrar el orden de las palabras no es un ejercicio intelectual estéril ni un simple divertimento. En los cielos de la economía, durante el último año, se ha desatado la tormenta perfecta: hundimiento de las finanzas y recesión global en menos de doce meses. Mientras el mundo está todavía calculando los daños, las grandes potencias (G20) intentan remodelar la fisonomía del ‘turbo-capitalismo’ drogado con las finanzas: más transparencia, reglas compartidas y mayor atención al crecimiento sostenible. Un intento de cambiar el paradigma de la economía, al que Luigino Bruni y Stefano Zamagni – economista de la Universidad Bicocca de Milán el primero y profesor de economía política en Bolonia el segundo – dan una contribución ‘exquisitamente italiana’ con el primer Diccionario de economía civil (Città Nuova, 65 euros). Recorriendo en orden alfabético – desde la 'a' de ' accountability'  hasta la 'z' di 'Zappa Gino', reorganizador de la doctrina contable – un itinerario teórico por el que comienzan a interesarse las universidades americanas.

Profesor Zamagni, ¿por qué se trata de una contribución ‘exquisitamente italiana’?
«Porque la economía civil nació en casa, es un invento italiano. El término aparece por primera vez en 1754, cuando en la Universidad Federico II de Nápoles, Bartolomeo Intieri confía al abad Antonio Genovesi, alumno de Giambattista Vico, la primera cátedra de Economía de la historia. Una cátedra denominada 'de mecánica y de comercio' en la que Genovesi impartía clases de economía civil, que es el título de una obra que publicará en 1765».

Al hojear los manuales de historia económica, tanto italianos como extranjeros, el apelativo ‘civil’ no se encuentra con facilidad…
«Porque la expresión ‘economía civil’ desapareció de repente a finales del siglo XVIII, reemplazada por la ‘economía política’ de Adam Smith. Su obra más conocida, La riqueza de las naciones, de 1776, representan no sólo un giro semántico sino también un cambio de paradigma ».

¿En qué se diferencian la economía política, que todavía es el paradigma hoy ‘dominante’, y la economía civil?
«La economía política se basa en dos pilares: el principio del intercambio de equivalentes, del que se deriva la eficiencia, y el principio de redistribución para garantizar la igualdad. La economía civil añade a estos un tercer principio, que es donde radica la diferencia: la reciprocidad. Sirve para realizar la fraternidad. Así pues la economía civil incluye a la política pero no al revés. Y el pensamiento económico italiano – Luigi Einaudi, por ejemplo – siempre ha mantenido esta orientación, a diferencia de la tradición anglosajona guiada por el lema  ‘business is business' ».

Sin embargo la doctrina social de la Iglesia retoma precisamente esta ‘tradición italiana’.
«Exactamente. No está contra el capitalismo o contra el mercado, como a veces se oye decir equivocadamente. Pero tampoco opta por el colectivismo, sino más bien por el principio de fraternidad teorizado por la economía civil y gracias al cual esta última supera a la economía política. En el sentido de que la integra, no porque se oponga a ella. La misma Caritas in veritate – donde la palabra capitalismo no aparece – se inserta en este cauce y, recuperando el concepto de economía civil, se presenta como revolucionaria en la escena de la crisis económico-financiera actual, en el preciso momento en que se comienzan a poner en discusión los fundamentos mismos del capitalismo ».

¿Cree que alguien en Wall Street, en Harvard o en la London School of Economics estará dispuesto a poner en discusión la construcción  conceptual de la teoría económica?
«Estos días está circulando entre los economistas una recogida de firmas promovida el 3 de septiembre en el New York Times por el Nobel Paul Krugman. El sostiene que uno de los culpables de la crisis actual es precisamente el paradigma dominante en los estudios económicos. Hasta ahora han firmado ya 1.550 economistas de todo el mundo. ¿Qué significa? Que finalmente nos preguntamos por las limitaciones del modelo que nos gobierna desde los tiempos de Adam Smith».

¿Y cuáles son esas limitaciones?
«La primera consiste en separar el principio de reciprocidad de los otros dos. La segunda es haber producido un modelo de bienestar que se ha hecho insostenible, ya que aplica la redistribución de forma anónima, haciendo que la gente se sienta ‘dependiente’, ‘asistida’ y no aplica, por el contrario, la reciprocidad, que siempre es ‘personal’.Finalmente desde los tiempos de Adam Smith mercado y democracia están separados. Hoy sabemos que este modelo no funciona: la economía civil funciona sólo en contextos democráticos. La democracia no puede declinarse solo en política sino también en economía. Esto permite encauzar las fuerzas creadoras de la sociedad civil como, por ejemplo, el mundo cooperativo y el de la ausencia de ánimo de lucro. Estoy trabajando en la ‘teoría de la empresa cooperativa’ con el fin de darle a este ámbito la misma dignidad de las empresas de capital ».

¿Cuándo ha recuperado el concepto de economía civil?
«A principios de los noventa, cuando encontré por casualidad el libro de Genovesi ».

Dibujemos el árbol genealógico de la economía civil.
«El abad Genovesi, Giacinto Dragonetti, Ferdinando Galliani, Pietro Verri, Giandomenico Romagnosi y Cesare Beccaria por lo que se refiere a los orígenes. En tiempos más recientes Luigi Einaudi y la doctrina social de la Iglesia».

¿Y los padrinos filosóficos?
«Agustín, en primer lugar. Después los franciscanos, con Buenaventura de Bagnoregio. La segunda Escolástica, sobre todo la Escuela de Salamanca. Y también  Vico, maestro de Genovesi, el primero que utilizó la metáfora de la 'mano invisible' para describir el mercado con la que luego se haría famoso Adam Smith. Para terminar, el personalismo, con Mounier y Maritain ».

ver el original (italiano)

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