Una empresa de Indiana puede afirmar que la nueva encíclica social le da respaldo papal

Una empresa de Indiana puede afirmar que la nueva encíclica social le da respaldo papal

John L. Allen Jr
publicado en el National Catholic Reporter del 7 de julio de 2009

Aunque el Vaticano detesta poner al papa en situación de promocionar un producto comercial, un respaldo papal es precisamente lo que Mundell & Associates, una empresa de consultoría medioambiental de Indianapolis (Indiana) puede reivindicar a la vista de la  Caritas in Veritate, la nueva encíclica social de Benedicto XVI.

Fundada en 1995, Mundell & Associates es una empresa formada por 20 personas, especializada en la limpieza y el diseño medioambientales. Por ejemplo, en la actualidad está ayudando a la Universidad de Ball State a adaptar todo su campus para usar energía geotérmica. Dirigida por un matrimonio católico, Mundell & Associates forma también parte de la “economía de comunión”, una red de empresas vinculada al movimiento de los Focolares.

La “economía de comunión” ha sido citada por Benedicto XVI como una prometedora forma de actividad intermedia entre las empresas con ánimo de lucro y las instituciones sin ánimo de lucro, rompiendo lo que él llama un “modelo exclusivamente binario mercado-estado” que es “corrosivo para la sociedad”

Este sello de aprobación papal podría dar “gran credibilidad” a empresas como la suya, según declaraciones de John Mundell, fundador de Mundell & Associates en una entrevista telefónica el pasado 6 de Julio.

“Traerá luz sobre la economía de comunión y sobre el movimiento de los Focolares, como una respuesta posible a los problemas sociales del mundo”, afirmó Mundell.

Considerado como uno de los más grandes e influyentes de entre los nuevos movimientos, el de los Focolares fue fundado en 1943 por Chiara Lubich, una laica católica italiana fallecida en 2008, para promover los ideales de la unidad y la fraternidad universal. Hoy el movimiento de los Focolares afirma estar presente en 182 naciones, llegando a millones de personas.

Durante un viaje a Brasil en 1991, Lubich lanzó a los miembros de los Focolares el reto de poner en marcha empresas que pudieran crear puestos de trabajo y oportunidades para los empobrecidos ciudadanos de Araceli. Como consecuencia de ello, se crearon varias compañías, incluyendo una industria de productos plásticos, una empresa de ropa y una granja de cerdos.

A partir de esa inspiración, el movimiento de los Focolares ha desarrollado lo que ellos describen como una nueva orientación de la actividad empresarial. Los beneficios que generan las empresas de la “economía de comunión” se ponen en común para financiar programas de desarrollo, actividades caritativas y programas de formación y educación en zonas desfavorecidas. Según el movimiento de los Focolares, 750 empresas de todo el mundo forman parte de esta red, incluyendo 36 en Norteamérica. De los datos del movimiento se desprende que el proyecto abarca desde talleres artesanales hasta empresas de varios millones de dólares”.

Mundell, ingeniero y geólogo formado en Purdue, dijo que él y su esposa habían descubierto el movimiento de los Focolares en 1979 como un “modo concreto y tangible de vivir el evangelio”. Después de trabajar para una gran empresa de servicios medioambientales en la década de los 90, fundó su propia compañía. Adoptar el modelo de la “economía de comunión” le pareció una decisión natural. “Se trata de inundar la sociedad con el evangelio”

Mundell afirma que por seguridad su empresa tiene que dar beneficios – y así ha sido durante los últimos 14 años. “El modelo tiene que ser viable y sostenible”. “No nos interesa desarrollar una compañía que produzca mucho en un año pero al año siguiente esté fuera del mercado”.

La clave, dijo, está en qué se hace con los beneficios. En una empresa de la “economía de comunión”, una parte de lo que se gana cada año se envía a una oficina central en Roma, que se encarga de redistribuirla a otras partes del mundo – no por simple caridad, sino para promover el desarrollo de los pobres.

Además de compartir los beneficios, dijo Mundell, la “economía de comunión” promueve una nueva forma de hacer negocios, fomentando un ambiente de colaboración dentro de la compañía, viendo a otras empresas no como competidoras sino como colegas y desarrollando un fuerte sentido de responsabilidad social con la comunidad local. Por ejemplo, dijo Mundell, las 20 personas de su empresa se tomaron hace poco un día libre para colaborar en la construcción de viviendas en un barrio de Indianapolis.
Mundell afirma que la “economía de comunión” no es solo una forma de vivir el evangelio, sino que incide en la práctica empresarial. Pone el ejemplo de un nuevo cliente que solicitó a Mundell la realización de unos complicados análisis urgentes, pero después puso pegas para pagar los 3000 dólares de los honorarios. Inspirándose en la filosofía de la “economía de comunión”, Mundell le dijo al cliente que pagara lo que él consideraba correcto, con la idea de construir una relación a largo plazo.

Poco después un abogado que había recomendado a este cliente la compañía, supo lo ocurrido y dirigió otro trabajo a la empresa de Mundell, que se convirtió en un contrato de 1 millón de dólares. “Las relaciones son como cuentas bancarias que pueden sacarnos de un apuro en tiempos difíciles”, dijo Mundell.

En la Caritas in Veritate, el papa promueve con entusiasmo modelos alternativos de negocios como la economía de comunión.

“Es de desear que estas nuevas formas de empresa encuentren en todos los países también un marco jurídico y fiscal adecuado”, escribe Benedicto XVI. “La misma pluralidad de las formas institucionales de empresa es lo que promueve un mercado más cívico y al mismo tiempo más competitivo”.

Este sitio utiliza cookies técnicas, también de terceros, para permitir la exploración segura y eficiente de las páginas. Cerrando este banner, o continuando con la navegación, acepta nuestra modalidad para el uso de las cookies. En la página de la información extendida se encuentran especificadas las formas para negar la instalación de cualquier cookie.