Made In - 01/07/2012

Con nombre y apellido:

Livio Bertola: La economía del futuro es de comunión

por Gilberto Manfrin

publicado en MADE IN, Revista de la Asociación de Empresarios de Cuneo, n.1 el 1/07/2012

Logo_Made-inSaluda con un fuerte apretón de manos, una sonrisa franca y una extraña luz en los ojos, típica de quienes saben que la vida, en la vida sigue habiendo mucho que dar. Sobre todo a los demási.

Livio Bertola, 58 años, es responsable desde 1991 de la empresa Bertola srl de Marene, líder en el sector de los tratamientos galvánicos. Hoy tiene a su lado a toda la familia, formada por su esposa Teresina y sus hijos Paolo, Caterina y Marco, junto con Paolo Baudino, nieto del tío y cuenta con el apoyo en la distancia de su hermana Maria Grazia Bertola, socia externa residente en Holanda.

En Bertola se croman los componentes de automóviles y motos de las principales casas mundiales como Ferrari, Volvo, Kia, Nissan, Ducati, Guzzi, Piaggio, además de Technogym. Las instalaciones automatizadas trabajan sin interrupción 24 horas al día, permitiendo que la empresa ofrezca un servicio puntual y diario.

El hombre en el centro de todo

Los orígenes de la empresa Bertola se remontan al lejano 1929. Durante la guerra, a causa de los continuos bombardeos sobre Turín se decidió empezar una pequeña actividad Made_in_Livioen Marene. En 1942 comenzó la producción con medios de fortuna y al final de la guerra, en 1946, se constituyó una nueva sociedad, la “Officina Galvanica Marene”, especializada en tratamientos galvánicos, lijado y abrillantamiento de metales, con unos 50 empleados. En aquel entonces, la guerra estaba en el centro de las principales preocupaciones, hoy ocupado por una crisis económica que no quiere saber nada de disminuir su mordedura. “Hace 60 años en la empresa trabajaban más de 100 personas – afirma Livio -. Eran los tiempos del boom industrial. Hoy las cosas han cambiado, hay que tener mucho cuidado de no dar un paso más largo que la pierna. Para sobrevivir hemos decidido apostar por la calidad, aumentando nuestra profesionalidad y cambiando radicalmente la forma de vivir el trabajo: si hoy tenemos una crisis y no hay trabajo, es porque el hombre no ha sido puesto en el centro de todo”.

Ya, el hombre. En 1995 el destino cambia la vida de Livio, de su familia e inevitablemente también de la empresa Bertola: “Sentía la necesidad de hacer algo más por mi empresa, por mis trabajadores. Cuando a principios de los años 90 oí hablar de la economía de comunión, quise saber de qué se trataba". Livio se desplaza a Loppiano, una localidad de la provincia de Florencia, donde se encuentra con Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, movimiento laico nacido en la Iglesia católica que tiene como finalidad la realización de la unidad entre las personas, como pidió Jesús. “Escuché a aquella pequeña mujer hablando a un grupo de personas formado por no creyentes, agnósticos y cristianos, que en un momento dado dijo: ‘Lo más importante en la vida es amar. Amar a todos, amar los primeros, amar poniéndose en el lugar del otro, pero sobre todo amar desinteresadamente’. Entonces – recuerda Liviome di cuenta de que aún no había entendido nada de la vida”. A partir de aquel día, la vida de Livio cambia y la forma de trabajar dentro de Bertola ya nunca será la misma. La Economía de Comunión, sus principios, irrumpen en la gestión de la empresa, mejorándola.

El trabajo como medio de crecimiento interior

Bertola_FamilyA la luz de esta nueva cultura, Livio se da cuenta de que también en el trabajo hay que poner más en el centro a la persona: “Entendí que debía utilizar de la mejor manera posible los talentos de cada trabajador, favoreciendo la creatividad, la asunción de responsabilidades y la participación en la definición y realización de los objetivos empresariales, adoptando medias especiales de ayuda para quienes atravesaban momentos de necesidad. Todo ello gestionando la empresa de forma que obtenga beneficios, que se destinan en igual grado a su propio crecimiento y a las personas con dificultades económicas, contratando personas incluso cuando la lógica de beneficio no lo aconseja. Mi trabajo – añade Livio – se ha convertido en un medio de crecimiento interior”.

En el ámbito empresarial, una nueva fraternidad universal

¿Pero cómo llevar a la práctica los principios de la Economía de Comunión? "En el ámbito empresarial hay que crear una nueva fraternidad universal que conduzca al respeto del competidor, del proveedor, del cliente. Tratando de hacer bien las cosas por los demás se acaba haciéndolas cada vez mejor y el mercado también se da cuenta.”

¿Un ejemplo? “Una gran empresa que había decidido dejarnos para encargar su producción en el extranjero debido a que los costes eran considerablemente más bajos, ahora ha vuelto con nosotros porque se ha dado cuenta de que la calidad siempre merece la pena. También hemos construido relaciones sanas y leales con los responsables de esta empresa, relaciones que al final siempre resultan satisfactorias porque el otro se da cuenta de que se le quiere y se le respeta como hombre, más allá del beneficio”. Así es como Livio Bertola, que “no había entendido nada de la vida” y que croma accesorios para Ferrari, Volvo, Kia, Nissan, Ducati, Guzzi, Piaggio, Technogym, ha cambiado su vida, la de su familia, la de su empresa y la de quienes trabajan en ella.

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