Economía 2010, novedad en lo civil

Pequeñas señales de recuperación en Italia. Pero el paro y la precariedad crecerán. Sorprendentes las indicaciones del economista  Zamagni.

Economía 2010, novedades en lo civil

por Paolo Lòriga
publicado en cittanuova.it el 3/01/2009

No está mal iniciar el 2010 con alguna certeza granítica: será el año de los Mundiales de fútbol. A partir de enero las pensiones serán más reducidas y el precio del gas subirá el 2,8 por ciento en el primer trimestre. Lippi tendrá sus preocupaciones con la selección nacional. Pero nada que ver con las preocupaciones de demasiadas familias italianas, que tendrán que seguir manejando un presupuesto familiar con menos ingresos y más gastos. Al mismo tiempo, la Banca de Italia registra un fenómeno que consideramos preocupante: la concentración de la riqueza. El 10% de las familias detentaba a fines del 2008 el 44% de la riqueza.

La OCDE, que muestra una mejoría de las principales economías respecto a los últimos meses, envía alguna señal de alivio, aunque muy tímida. En primer lugar sigue habiendo turbulencias, como demuestran los acontecimientos de Dubai y Grecia. Y después, los recientes datos ISTAT muestran la fotografía de una Italia con 2.039.000 parados. Sea como fuere, con el nuevo año la fase de decrecimiento se transformará en recuperación (en torno al 1,1%). Pero no hay que entusiasmarse como, en cambio, hacen algunos comentaristas respecto a los más de 100.000 millones de euros de capitales que han vuelto al país de sus escondites en el exterior por efecto del escudo fiscal, que será prorrogado hasta abril. Los ingresos para el Estado se moverán entre los 1.800 y 2.100 millones. Son fruto de una amnistía fiscal que no compartimos, porque – lo repetimos – es un insulto hacia los ciudadanos honestos.

Profesor Zamagni, ¿qué opina? ¿qué factores de la crisis seguirán durante este nuevo año?
«La crisis  actual tiene tres dimensiones: financiera, real y ocupacional. La crisis financiera ya está superada, mientras que por lo  que se  refiere a la producción de bienes y servicios  y al empleo, asistiremos a un empeoramiento».

¿Por qué motivo?
«Entre los aspectos financiero y laboral de la crisis hay un desfase de entre 12 y 18 meses como mínimo. Hasta hoy los gobiernos se han dedicado –y no podían hacer otra cosa – al problema bancario. En el 2010 habrá un aumento de 2 a 3 puntos en la tasa de desempleo».

Esas son, en efecto, las previsiones.
«Cuando se acaben las ayudas del gobierno – sobre todo las que cubren los periodos de regulación de empleo –, las empresas echarán mano del despido y las consecuencias serán graves. El trabajo no sirve solo para tener ingresos, sino que contribuye a dar dignidad».

¿Hay alguna señal importante de recuperación?
«Las  señales más significativas son que ninguna institución crediticia ha cerrado y  ninguna gran empresa ha quebrado. Hasta hace tres años, en el contexto internacional se nos invitaba a dejar de ocupar nos de actividades industriales para  ir hacia las finanzas especulativas. Pero Italia no se ha desindustrializado, como ha ocurrido en España, Inglaterra e Irlanda, que se hallan en una situación grave».

¿Algún otro signo positivo?
«Han surgido formas nuevas de solidaridad. La sociedad civil, la Iglesia y sus organizaciones han dado una gran prueba de espíritu solidario. Un espíritu que seguirá siendo utilizado, porque la gente ha descubierto la importancia de la cohesión social».

¿O nos salvamos juntos o nada?
«La crisis es siempre negativa, pero una cosa es sufrir solo y otra cosa muy distinta es sufrir – o renunciar a bienes y servicios – porque nos sentimos parte de un todo que nos sobrepasa. Esta conciencia es importante, porque nos ayudará también en el futuro. Pero  eso no es todo».

¿Y bien?
«La crisis ha realzado la vitalidad de las empresas de naturaleza no capitalista, que llamamos civiles. Estas formas alternativas de empresa – que van desde la Economía de Comunión hasta las cooperativas sociales y la banca ética – podrán ser utilizadas, si están bien dirigidas, para que el país de un salto hacia adelante ».

¿No es demasiado optimista tal vez?
«Hace algunos meses se lanzó el proyecto de crear una Bolsa social, esto es un mercado de capitales para las empresas que no persiguen el beneficio. Hace un año  parecía una utopía, pero hoy ya se está concretando. Ya se ha constituido el grupo de trabajo y las regiones de Toscana, Lombardía, Veneto y Emilia-Romaña ya se han incorporado al proyecto».

Pero ¿no es una operación de nicho?
«Atención. Ya hay una resolución del Parlamento europeo, que invita a los gobiernos a modificar sus leyes para evitar la discriminación en el mercado de las empresas con forma no capitalista. Esta disposición dará un notable impulso a la economía civil».

La economía civil ¿es la que ha aprovechado mejor la crisis?
«La crisis ha servido para que los detractores de la economía civil que hasta ayer se burlaban de ella – como también de los empresarios de la Economía de Comunión –puedan entender que es verdad exactamente lo contrario. Es decir,  las que han salido con los huesos rotos del terremoto financiero han sido precisamente las convicciones que han guiado la economía hasta ahora. Hay grandes economistas que miran con atención a la economía civil».

¿Cómo ve ahora la crisis?
«La crisis nos esta liberando de los viejos condicionamientos mentales que nos han hecho creer que la lógica del beneficio era la única exitosa, que la finalidad de la vida era vivir por el propio interés, que felicidad y utilidad son la misma cosa. Para el nuevo año es una buena señal».

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