Economía de Comunión

Durante el encuentro entre movimientos, asociaciones y nuevas comunidades cristianas "Juntos por Europa 2009", ‘Por Tu palabra…caminamos juntos’

Economía de Comunión

Intervención de Luigino Bruni

Loppiano (Incisa Valdarno, FI),  20 de septiembre de 2009

Ante todo quisiera expresar mi agradecimiento personal y sentido con motivo de esta experiencia, porque, si hay una experiencia humana absolutamente extraordinaria, es escuchar los carismas actuando en la historia. Es una experiencia que deja sin aliento; por lo tanto estoy verdaderamente agradecido por estar aquí y poder participar en estas dos jornadas realmente maravillosas.

En épocas de crisis nunca han faltado carismas que han dado respuesta también a los problemas y desafíos económicos y civiles de un tiempo determinado. Basta pensar, como ejemplos notables, en San Benito, después de la caída del imperio romano, en S. Francisco, con las primeras grandes pobrezas urbanas medievales, y en todos los carismas sociales de la modernidad, que han hecho el yugo de tantos pobres y excluidos más ligero y suave. Debemos recordar que el primer contrato regular de aprendizaje para un menor de edad lo inventó don Bosco con un carisma para los muchachos.

Hay una lectura errada de la historia que tiende a considerar estos carismas como fenómenos en vías de extinción, porque habrían desarrollado una función sustitutiva en periodos en los cuales la sociedad civil y el Estado eran todavía inmaduros y débiles, y que por lo tanto hoy no tendrían ya sentido sino en los libros de historia. Quienes leen así la realidad civil no se dan cuenta de que, en realidad, los carismas están bien presentes también hoy, dentro y fuera de los confines de las iglesias y de las religiones. No es solo un problema de ignorancia, es que además los carismas son como el fermento y la sal en la masa. La levadura, como sabemos, es un pequeño porcentaje con respecto a la harina y al agua, pero es esencial para hacer el pan. Los carismas son fuente de gratuidad, que solo aparece cuando actúan los carismas. Gratuito, en efecto, proviene de "charis" que tiene la misma raíz que "carisma". He aquí por qué, si hoy la gratuidad desapareciera de la economía, tendríamos siempre pan ácimo. He aquí por qué un grave error de nuestro tiempo es relegar la gratuidad, y por lo tanto los carismas, a un asunto marginal, residual, como el digestivo después de un almuerzo, mientras que, en realidad, la gratuidad es la manera de preparar el almuerzo, la calidad de las relaciones que vivimos dentro y fuera del mercado.

La crisis en que nos encontramos es también fruto de esta expulsión de la gratuidad de los mercados, de las empresas y de las finanzas... Por lo tanto no saldremos realmente de la crisis mientras no volvamos a poner la gratuidad en los lugares de la política y de la economía. En todo esto los carismas antiguos y nuevos tienen una gran responsabilidad: no deben auto-confinarse en la esfera religiosa o solo espiritual sino que deben recuperar su responsabilidad civil. Todos los carismas nacen laicos, nacen para hacer más bello el mundo. Cuidado con reducirlos a mera actividad religiosa. Eso significaría no desarrollar una parte importante del juego de la vida, porque no hay vida buena, en todas sus expresiones, sin la gratuidad de los carismas.

Si nosotros hoy queremos encontrar  innovaciones verdaderas, debemos buscarlas nuevamente en los carismas, porque es allí donde está la innovación humana, que lleva hacia delante los “mojones” de la civilización. Cuando la vida civil funciona, la institucion llega y la hace universal. Pero la innovación es siempre fruto de la gratuidad, siempre nace de una “mirada destinta” que es característica de los carismas.

Europa tiene también una gran historia de carismas en la vida civil y económica. No podemos ofrecer al mundo la contribución de la cultura europea sin llevar al mismo tiempo la contribución de los carismas. Europa es, ciertamente, el estado social y las grandes multinacionales, pero también la historia de los carismas que ha hecho nacer hospitales, escuelas, instituciones económicas y civiles. Por lo tanto me complace mucho recordar el comienzo de la  Encíclica Caritas in Veritate del Papa, publicada hace poco, que dice que el compromiso espiritual y el compromiso político y económico nacen del mismo amor, de la misma caridad, del mismo ágape. Este es un gran mensaje del cristianismo. Se puede ser santo donando la vida entera a los demás en la oración, en la clausura, pero también se puede ser santo siendo empresario, la fuente es siempre la misma.

En 1991, Chiara Lubich va a Brasil, después de 40 años de experiencia de comunión dentro del Movimiento de los Focolares. Al ver la ciudad de Sao Paulo desde lo alto, durante el aterrizaje del avión, hace la experiencia trágica de un modelo de desarrollo que crea rascacielos circundados por barracas, por favelas. Le impacta una expresion fuerte usada por el Cardenal de Sao Paulo: una corona de espinas hecha de barracas en torno a los rascacielos de Sao Paulo. Y ella dijo: este modelo de desarrollo no es acorde con el corazón de Dios, hay que cambiarlo. Hagamos algo aquí y ahora. Esto es también típico de los carismas. No hizo nacer un centro de estudios sobre el problema, sino que sintió el impulso a actuar de inmediato: comencemos hoy, aquí. Así en mayo de 1991 se empezaron a crear empresas diversas que pusieran  todas las ganancias, las utilidades, en comunión (no, por ejemplo, solo el 3%). Las ganancias de estas empresas son puestas en comun, en comunion, según tres propósitos:

  1. educar para una cultura nueva, en el espíritu de la gratuidad (a esto contribuye, por ejemplo, la Universidad Sophia, situada aquí en Loppiano), y formar de muchos otros modos hombres nuevos, como dice S. Pablo;
  2. desarrollar la empresa, creando nuevos puestos de trabajo;
  3. ocuparse directamente de los más pobres. ¿Cómo? Con una ayuda directa e inmediata, pero tratando de incluirlos en las empresas. Esta es una típica experiencia de la Economía de Comunión, que el indigente es sobre todo ayudado con proyectos de desarrollo, creando y buscando puestos de trabajo. Acabo de escuchar experiencias maravillosas sobre la pobreza. Nosotros hemos visto en estos años que es la comunión la que hace ‘bienaventurados’ a los pobres. Con la comunión en la Iglesia, insertando a  los indigentes en un circuito de comunión de bienes materiales y espirituales, se les ayuda a recuperar la dignidad y por lo tanto a sobrellevar su propia condición.

Hoy cerca de 750 empresas viven esta cultura en todos los paises del mundo, en todos los continentes. Cerca de 50.000 personas en estos 18 años han sido ayudadas a salir de la indigencia, participando en una vida de comunión.

Una cosa más antes de escuchar una experiencia muy concreta. Creo que la corona de espinas que Chiara vio en Sao Paulo (que era una imagen de todas las ciudades del mundo, en las grandes periferias de la humanidad), sólo la podemos “quitar” juntos. Creo que hoy se nos pide precisamente a nosotros, realidades carismáticas surgidas del agape, que nos hagamos cargo de la corona de espinas del mundo. Pero sólo lo podemos hacer juntos, porque es una empresa demasiado grande, demasiado importante para que un movimiento pueda realizarla únicamente con sus fuerzas.

Pienso que lo que hoy estamos viviendo es ya el inicio de una alianza, que es más que una red. Alianza es una palabra bíblica: podemos realizar una alianza para hacernos cargo de esta corona de espinas de las ciudades del mundo, con empresas diversas, con obras diversas para poder ser hoy, como han hecho los grandes carismas históricos, una respuesta también a los problemas civiles y económicos. Es una tarea de responsabilidad, de amor a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo.

Siguenos en:

Memoria Edc 2018

Memoria Edc 2018

La economía del dar

La economía del dar

Chiara Lubich

«A diferencia de la economía consumista, que se basa en la cultura del tener, la economía de comunión es la economía del dar...

Humor con Formy

Humor con Formy

¿Conoces a Formy, la mascota de la EdC?

Saber más...

El dado de la empresa

El dado de la empresa

La nueva revolución para la pequeña empresa.
¡Costrúyelo! ¡Léelo! ¡Vívelo! ¡Compártelo! ¡Experiméntalo!

El dado de la empresa también en español Descarga la App para Android

¿Quién está conectado?

Hay 500 invitados y ningún miembro en línea

© 2008 - 2019 Economia di Comunione (EdC) - Movimento dei Focolari
creative commons Questo/a opera è pubblicato sotto una Licenza Creative Commons . Progetto grafico: Marco Riccardi - info@marcoriccardi.it

Please publish modules in offcanvas position.

Este sitio utiliza cookies técnicas, también de terceros, para permitir la exploración segura y eficiente de las páginas. Cerrando este banner, o continuando con la navegación, acepta nuestra modalidad para el uso de las cookies. En la página de la información extendida se encuentran especificadas las formas para negar la instalación de cualquier cookie.