El mercado somos nosotros

de Vittorio Pelligra

publicado en Il Portico el 2/06/2013

Il Portico 130602Aquella noche Jacob encontró un desconocido y combatió con él hasta el amanecer, en un silencio roto solo de los gemidos de dolor y de los ruidos de la lucha. Al final el desconocido, después de haber herido a Jacob en la cadera, le pidió interrumpir la lucha y dejarlo ir. Jacob consintió pero solo después de haberle pedido una bendición. Entonces el desconocido le dijo: «Tu nombre no será más Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido» (Gen 32, 24-34). Por tanto el otro, que en este episodio misterioso de la Biblia, es aquel que hiere y al mismo tiempo bendice. La ambivalencia del resto, que se encuentra en todos los grandes mitos fundadores.

La primera ciudad de la historia siempre en la historia bíblica, Henoc, fue edificada por Caín, el fratricida. Y después Roma, fundada también ésta por otro fratricida, ómulo. 

Parece que la relación con el otro, y la ciudad que representa su forma institucional, ha sido siempre concebida contemporáneamente como lugares de felicidad (la bendición) y de sufrimiento (la herida).

El proyecto de la modernidad nace de esta conciencia, como promesa de poder reducir esta ambivalencia, de poder eliminar de la relación con el otro el riesgo de la herida y de poder conservar solo los beneficios que se derivan de ésta. El Estado de Thomas Hobbes y el Mercado de Adam Smith, no son más que, en ésta lógica, mecanismos para preservar los beneficios de la comunidad política y económica, inmunizando sus miembros del riesgo de la traición inherente a la relación. Esta inmunización surge a través de un mediador, el Leviatán en Hobbes, los bienes en Smith, que nos consienten de tener que ver con los demás, pero no directamente, preservándonos por tanto del riesgo y manteniendo intactos los beneficios. 

La crisis que estamos viviendo en estos años, de sentido, antes que de trabajo y dinero, es la manifestación dolorosa del fracaso de tal promesa. No es posible eliminar el riesgo de la herida sin al mismo tiempo perder también la bendición que nos llega del otro. No es posible buscar respuestas y evitar el contacto con aquel que solo podría dárnoslas. La ambivalencia de las relaciones humanas es por tanto irreducible, en cierto sentido, trágica.

La complejidad es por tanto también la fecundidad de las relaciones en la vida política, económica y social más en general, estarán en el centro de la sexta edición del Festival “Leggendometropolitano”, que tendrá lugar en Cagliari del 6 al 9 de junio próximos y que girará, este año, en torno al tema de los “Enlaces”.

Compartiendo, cooperando, decidiendo estar juntos, enlazándonos juntos, podríamos resolver problemas que de otro modo no sabríamos como afrontar. Concientes del hecho que estar prontos para el otro, es estarlo para nosotros mismos”. Así se lee en el concepto del festival, y en particular de cooperación, de trabajo, de economía y de desarrollo se hablará en el fórum intitulado “El mercado somos nosotros” que se tendrá durante toda la jornada del 8 de junio desde las 10 hasta las 20:30 en el auditorio comunal de Piazza Dettori.

Entre los relatores Stefano Zamagni, Leonardo Becchetti, Alessandra Smerilli e Lugino Bruni, promotores en Italia y no solo de una prospectiva económica conocida como Economía Civil. En el tricentenario del nacimiento de Antonio Genovesi, nobel padre de la economía civil, Italia parece experimentar un nuevo fermento de ideas e iniciativas, entre las cuales la constitución, producida el 19 de mayo pasado, della SEC – Escuela de Economía Civil; un lugar de elaboración y formación, nacido del encuentro de innumerables realidades de la economía y de la sociedad civil, de la universidad y del espíritu empresarial, unidas por el compromiso de promover la realización de un mercado civil y civilizadora que ponga en el centro del accionar económico la persona, sus necesidades, sus aspiraciones y su florecimiento; un mercado en el cual los agentes interactúen por ventaja mutua y con el interés del bien común, en contraposición con las lógicas utilitaristas y de sola maximización del beneficio que se han afirmado a escalada mundial y que nos han conducido a estos tiempos de crisis.

También Cagliari se inserta en este importante fórum, hecho de diálogos, encuentros, conferencias, debates, como etapa en este proceso de promoción de una economía y de una visión más en general de sociedad, que se nutre de relaciones, motivaciones, confianza, virtudes civiles, y de tensiones al bien común.

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