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El gusano del capitalismo

Hoy estamos pasando por una nueva etapa de la alianza entre el espíritu capitalista y el espíritu belicista e iliberal, que está dejando atrás las democracias del siglo XX por las lidercracias populistas, nacionalistas y proteccionistas.

Luigino Bruni

publicado en Messaggero di Sant'Antonio el 03/01/2026

¿Cuál es la relación entre el espíritu del capitalismo y el espíritu de la paz, la democracia y la libertad? Es ambiguo y ambivalente. Para entenderlo hay que tener presente un dato fundamental, que en el centro del sistema capitalista hay un núcleo duro que vive y crece guiado por un único objetivo: la maximización racional de ganancias y de cada vez mayores rentas. Para los grandes actores globales, todo lo que no sea crecimiento de ganancias y rentas solo es una limitación que hay que sortear o frenar, incluidas las ambientales, sociales y fiscales. Todo el resto no es más que un medio para este fin único.

Entre los medios que usa el capitalismo pueden estar la democracia, el libre mercado y la paz, pero no son necesarios. El espíritu del capitalismo y de los capitalistas es pragmático, y si por lo tanto en una región del planeta hay democracia y paz, usan la democracia para sus negocios; pero cuando el clima político cambia, cambian el lenguaje, los aliados y los medios, y usan las guerras, las dictaduras, los aranceles, usan a los populistas y a los populismos para seguir persiguiendo su único objetivo. Y si cualquier potencia económica percibe en escenarios bélicos y no democráticos oportunidades de mayores ganancias, no tiene escrúpulos en favorecer ese cambio, porque, vale la pena repetirlo, la profunda naturaleza de este capitalismo no es ni la paz ni la democracia ni el libre mercado, sino solo las ganancias y las rentas. Ayer y hoy.

Pensemos en un gran ejemplo histórico: la llegada del fascismo en Italia. Nunca habríamos tenido dos décadas de fascismo sin la decisión de las élites industriales y financieras de Italia (de Agnelli a Pirelli) de usar aquel grupo de squadristas matones para protegerse del ‘‘peligro rojo’’ del comunismo. Aquel capitalismo italiano (gran parte de él) no tuvo ningún escrúpulo en abandonar la democracia, la libertad y el libre mercado y favorecer la emergencia del régimen fascista. En 1933, Mussolini decía: “Hoy enterramos el liberalismo económico”. Siempre que es necesario, el espíritu del capitalismo se convierte en el opuesto del espíritu de la democracia, y termina coincidiendo con el bélico espíritu de conquista. Porque el mercado también es uno de los medios que el capitalismo a veces utiliza, siempre que sirva mejor a los intereses de los capitalistas.

Hoy estamos pasando por una nueva etapa de alianza entre el espíritu capitalista y el espíritu bélico e iliberal, que está dejando las democracias del siglo XX por las lidercracias populistas nacionalistas y proteccionistas. Ayer los miedos eran los “rojos” (que igual siempre están en el horizonte de Occidente), hoy son la migración, una globalización demasiado rápida, el cambio climático (al que se responde negándolo), el empobrecimiento de la clase media. El que ama la paz, la democracia y el mercado civil debe saber que en el horizonte se ven años muy difíciles, y debemos prepararnos inmediatamente para una fuerte resistencia cultural.

Credit Foto: © Fabiano Fiorin / Archivio MSA

Tags: Le virtù del mercato, MSA