Luigino Bruni: Sin empresarios, santos y artistas no hay bien común

por Fabio Poles

publicado en GVonline el 24 de diciembre de 2010

Logo_GVonline«La relación con los demás siempre es ambivalente. Puede ser “bendición” o “herida”, sgún nos haga o no felices. En efecto, si el hombre feliz necesita amigos y la amistad es cuestión de “reciprocidad” (no se puede imponer por ley o por contrato), entonces la felicidad siempre es frágil, porque depende de la libre respuesta de los demás. En este sentido el mercado es un sistema de mediaciones cuyo objetivo es precisamente eliminar la “herida” de la relación».
La explicación es de Luigino Bruni, economista de la Universidad Bicocca de Milán y del Instituto Sophia de Loppiano, que intervino la semana pasada ante un centenar de estudiantes del Master en Gestión Etica de la Empresa del Studium Generale Marcianum. "El ethos del mercado" fue el título de su ponencia.

El profesor continuaba así: «Ante la posibilidad de ser  vulnerables, los hombres han expresado la necesidad de contar con mediaciones, una de las cuales es precisamente el mercado moderno».

¿Qué consecuencias tiene esto? Buenas, si pensamos que el mercado reduce la dependencia personal de “patrones” exteriores; problemáticas, si consideramos, por el contrario, que el encuentro interpersonal cada vez está más mediado por instrumentos (contratos pero también tecnologías informáticas por ejemplo) y procedimientos (como leyes o reglamentos) que de hecho alejan a unas personas de otras.

Pero el mercado es también el lugar donde se manifiestan importantes virtudes como la innovación y la creatividad, que son básicas para el desarrollo. O tal vez el anti-narcisismo, puesto que el mercado nos lleva a hacer lo que les interesa a los demás más que lo que nos interesa a nosotros mismos. O también la prudencia, que nos lleva a hacer bien y cuidadosamente lo que hay que hacer, dando, de rebote, seguridad también a los demás. «Sin embargo, la virtud más importante de todas las que hay en el mercado es la esperanza - concluía Bruni - en base a la cual un emprendedor pone en marcha una nueva empresa o una nueva actividad económica, puesto que espera que el mundo sea mejor mañana. Por eso precisamente, como reza un adagio anónimo, "sin artistas, santos y empresarios no hay bien común"».

Extracto de GENTE VENETA, nº 49/2010

Ampliación del artículo anterior:

Bruni: Basta de asistencialismo. La ley especial para Venecia debería llevar a buscar préstamos

pulicado en GVonline el 24 de diciembre de 2010

«No deberíamos recurrir tanto a modelos anglosajones de interpretación de los negocios, que tienen poco que ver con nuestro mundo. Así, si queremos dar espacio – y cada vez será más necesario hacerlo – a las empresas animadas por “motivaciones ideales”, en lugar de llamarlas “empresas non profit” deberíamos llamarlas “empresas for project”. Porque el objetivo de una empresa es un proyecto, que en este tipo de empresas suele estar muy definido, mientras que las ganancias, cuando existen, son una señal que confirma que la intuición del empresario era correcta. Comprender esto permitiría a las empresas “for project” introducir nuevas formas de captación de recursos más acordes con la realidad italiana ». Tal es el innovador pensamiento expresado por el economista Luigino Bruni.

Profesor Bruni, de acuerdo con sus investigaciones, que tienen relación también con la ética del mercado, ¿es “ético” seguir proponiendo una ley especial para Venecia con la intención de captar recursos comunes para destinarlos a una situación local?

No soy experto en este tema, pero pienso que lo primero que hay que hacer es impulsar al máximo la subsidiariedad, buscando todas las formas posibles para que la misma comunidad local genere los recursos para los proyectos que se van a financiar con la ley especial. Después, utilizaría nuevos instrumentos.

¿Cuáles? ¿Puede poner un ejemplo?

Intentaría lanzar “bonos sociales”, captando dinero en préstamo por toda Europa, para financiar proyectos concretos. Esta inversión, como todas las demás, debería resultar obligatoriamente eficiente, es decir generar ingresos añadidos para remunerar el capital invertido. Eso dependerá de la bondad de los proyectos. (F.P.)

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