Mensaje de los jóvenes "De Sao Paulo al mundo"

Mensaje de los jóvenes “De Sao Paulo al mundo”

Que la economía del 2031 sea de comunión, para nosotros y para todos

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Al finalizar la Asamblea 2011 de la Economía de Comunión en la libertad (EdC), celebrada con ocasión del 20º aniversario de la puesta en marcha del proyecto, todos cuantos hemos participado en ella y en particular nosotros, jóvenes, sentimos la responsabilidad y el deseo de lanzar un mensaje de Sao Paulo al mundo, a todos los que creen, desean y se comprometen a favor de un sistema económico distinto, más justo y solidario.

CREEMOS

Nosotros creemos que:

  • La economía y las empresas deben hacer propio, junto a los principios de libertad e igualdad, el principio de fraternidad. Al hacerlo, la economía contribuirá a la realización de la dignidad de la persona humana y de todos los pueblos. De esta manera se podrá responder al anhelo de sentido y de felicidad escondido en el corazón de toda mujer y todo hombre;
  • No podemos y no queremos soportar por más tiempo que más de mil millones de personas sigan viviendo en condiciones de pobreza absoluta. No debemos descansar mientras haya personas en la tierra no tengan lo necesario para llevar una vida decente, para llevar la vida que aman, para desarrollar su potencial y sus capacidades, para cultivar sus sueños individuales y colectivos. Pero creemos que, sobre todo, hacen falta mujeres y hombres nuevos, que elijan cada día un estilo de vida solidario y sobrio, que usen su creatividad también en las empresas e instituciones y sus talentos para compartir, arriesgar la vida y amar concretamente.
  • Es posible construir una economía que se tome en serio el principio de fraternidad que conjugado en la esfera económica se llama comunión, al menos por cuatro razones:
    1. Una economía de fraternidad la vemos ya día a día en la comunión de bienes y en la sobriedad de millones de personas que viven, a varios niveles, la misma espiritualidad de la unidad y la misma cultura que anima el proyecto de la EdC: la cultura del dar y la reciprocidad
    2. Una economía de fraternidad la vemos realizada en la experiencia de los cientos de empresas del proyecto EdC que, a pesar de las dificultades y los fracasos pequeños o grandes, siguen siendo fieles a los valores de la EdC,  destinan sus beneficios a ayudar a los hermanos en situaciones difíciles, a crear puestos de trabajo y a difundir una 'cultura del dar’, y orientan sus decisiones de gestión al respeto de los clientes, de los trabajadores, de los proveedores y de la sociedad civil.
    3. Encontramos la misma tensión hacia la comunión y la fraternidad en muchas experiencias de economía social, civil y solidaria del mundo, un movimiento variado y en continuo crecimiento que dice, con distintos lenguajes, que es posible otra vía post-capitalista hacia la economía de mercado, si la deseamos y nos comprometemos todos juntos y en seguida.
    4. Finalmente creemos que es posible una economía de comunión, porque todo hombre y toda mujer de la tierra lleva “inscrito en lo profundo de su ser, sea o no creyente”, la vocación a la comunión y al amor, como decía Chaira Lubich. Solo una economía así puede satisfacer plenamente nuestra búsqueda de felicidad individual y pública.

    PEDIMOS

    Con estas convicciones, nosotros, los jóvenes de la EdC, representantes de miles de jóvenes y adultos de varias culturas, países, religiones y condiciones económicas y sociales, también queremos  pedir cambios concretos, aquí y ahora.

    1. En los últimos años el desarrollo económico ha estado drogado por el comportamiento éticamente discutible de unas finanzas carentes de reglas que han causado daños tan importantes como para poner en riesgo el funcionamiento del sistema mismo. El sistema económico y financiero occidental sigue siendo estructuralmente frágil y requiere nuevas reglas capaces de hacerle recuperar sus valiosas funciones para el Bien común. Por eso pedimos a los gobiernos de los estados:

    • que involucren a la sociedad civil en las políticas para el desarrollo, empezando por la familia, dando valor al trabajo a tiempo parcial y al cuidado de la infancia y la asistencia a familiares ancianos o con discapacidad.
    • que apoyen fiscalmente el trabajo por cuenta ajena, las familias con hijos menores y la salvaguarda del medio ambiente,
    • que desincentiven, incluso con instrumentos fiscales, las transacciones financiera altamente especulativas,
    • que combatan la evasión fiscal, eliminen los “paraísos fiscales” y reduzcan los gastos militares no necesarios para la protección de las poblaciones.
    • que eliminen las barreras aduaneras para los productos de los países que respeten el trabajo y el medio ambiente.

    2. Por eso pedimos a todos los ciudadanos del mundo, empezando por los aquí presentes en Sao Paulo, que se comprometan con una nueva convicción, en el plano político, jurídico e institucional, en favor de una economía donde, junto a los principios coesenciales de libertad e igualdad, haya un espacio concreto para la fraternidad entre las personas y entre los pueblos. Que favorezcan con sus decisiones de consumo y ahorro a las empresas éticamente orientadas y que invierten una parte significativa de sus beneficios para el bien común. La EdC nos dice que el beneficio de las empresas tiene una naturaleza y una vocación sociales.

    3. Desde sus comienzos, la EdC ha dado gran importancia a la formación de “hombres nuevos”. Por eso pedimos:

    a). Que en los currículos de los centros de enseñanza primaria y secundaria se incluyan cursos de educación al medio ambiente, a la legalidad, a la fraternidad y a la mundialidad, que favorezcan la integración, la paz, la comunión y la unidad entre los pueblos, reduciendo así el riesgo de futuras guerras y de destrucción del planeta.
    b). Que aumenten significativamente los esfuerzos por parte de las universidades de los países con más recursos financieros y culturales para dar vida, en el respeto recíproco, a intercambios de profesores con las restantes universidades del mundo, ya que no hay futuro para los jóvenes sin una formación de alta calidad.
    c). Que en las facultades de economía y ciencias políticas y sociales se reconozca el derecho de ciudadanía a la enseñanza de visiones y teorías económicas distintas a las actualmente dominantes.

    CONCLUSION

    Nosotros, los jóvenes, somos conscientes de ser la primera generación en la historia de la humanidad con serio peligro a escala global de tener un futuro peor que el de nuestros padres, a causa de las heridas profundas infringidas en este último siglo al medio ambiente, al aire, al agua y a las energías no renovables.

    Además, una creciente ideología individualista, xenófoba e insolidaria se asoma en el horizonte de nuestra civilización post-moderna. Al mismo tiempo, estamos confiados en la seguridad de que la Providencia existe y actúa en la historia, y que también nosotros podemos tener un futuro mejor que el pasado. Creemos que la EdC vino a la tierra, a esta tierra brasileña hace 20 años, para alimentar y hacer posible esta nuestra esperanza.

    Por todo esto nosotros, jóvenes de Sao Paulo de mayo de 2011, con las raíces en 1991, pero interesados y responsables más que nunca de cómo serán la economía y el mundo en 2031, creemos que si estas convicciones, esperanzas, compromisos y deseos nuestros son compartidos por muchos hombres y mujeres de todos los continentes y si nuestros comportamientos cotidianos son coherentes con ella, la aspiración a una economía no sólo eficiente y justa sino también fraterna, no será una simple utopía.

    Nosotros, participantes en la asamblea de la EdC de Sao Paulo, aunque fuéramos los únicos, nos comprometemos solemnemente a hacer esto, estipulando un pacto entre nosotros, con la seguridad de que muchos otros se sumarán y estarán a nuestro lado, porque estamos convencidos de que la comunión es la vocación profunda de toda persona, empresa y comunidad.

    Que todos sean uno”.

    Sao Paulo, 29 de mayo de 2011

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