Empresas abiertas y solidarias para tiempos difíciles.

Temas de la Escuela de Verano 2011

Empresas abiertas y solidarias para tiempos difíciles.

por Elena Manigrasso

publicado en Il Corriere del giorno el 6/09/2011

110931-0904_Ostuni_07_ridEstos días se ha celebrado en el espléndido marco del convento benedictino de Ostuni, la segunda edición de la Escuela de Verano de Economía Civil, organizada por el centro de cultura “Lazzati” de Taranto, que ha contado con la participación de 50 jóvenes. El año anterior, la escuela ya dio vida de forma experimental a un plan de estudios dirigido a estudiantes y jóvenes profesionales que manifestaban su voluntad de inventar una forma distinta de hacer economía, a la luz de la gran tradición histórica italiana e internacional. Los 30 jóvenes que en la edición del 2010 buscaban un mundo nuevo basado en el concepto de la felicidad pública, han visto cómo se hacía realidad una de sus propuestas: la realización de un centro permanente de formación con el nombre de “Academia Mediterránea de Economía Civil”. Es un itinerario de formación encaminado a guiar a los empresarios de mañana en la creación de un nuevo modelo de desarrollo y de empresa en el Sur de Italia, tratando de hacer de las palabras don, gratuidad e intercambio de bienes relaciones, un factor de innovación económica.

El primer día de clase, el profesor Luigino Bruni, de la Universidad Bicocca de Milán, coordinador científico de los trabajos, parecía esperanzado sobre la posibilidad de un cambio de paradigma en el ámbito económico, si conseguimos que todo gire alrededor de tres pilares: pensamiento, vida y acción. El pensamiento de una economía hecha de relaciones fraternas debe hacerse vida a través de la acción: la fundación de empresas a la medida del hombre. Todos estos temas serán tratados y desarrollados durante los estudios de la Escuela de Verano. Todo esto debe servir de inspiración para una nueva economía capaz de crear una auténtica revolución cultural, capaz de incidir en el desarrollo no sólo económico sino también social, educativo y sanitario de nuestra tierra jónica, es decir basada en un auténtico humanismo integral. Escuelas de alta formación en el Sur ya hay incluso demasiadas, pero todas terminan con un certificado de participación. Pero proyectos concretos a desarrollar, ninguno. Es necesario estudiar, proyectar y financiar.

Si no es así, la formación es meramente autorreferencial. En cambio, es importante y valiosa la constitución de un centro de estudios permanente que ponga al hombre en relación con el otro, donde se contrasten y concreten los proyectos en marcha. La cultura está en crisis, así como el proceso educativo que favorece una economía bulímica que todo lo fagocita y todo lo crea, en función de las necesidades del beneficio, a costa del hombre como ser completo, hecho de individualidad y socialidad, de necesidades individuales y de relaciones sociales. Hoy parece necesario reencontrar la solidaridad, un elemento característico de las sociedades humanas, para buscar juntos respuestas concretas y compartidas que den valor a la existencia de las personas y tutelen la belleza de la creación. Las intervenciones de los días posteriores estuvieron llenas de pistas para el debate.

Un testimonio valeroso durante las jornadas de estudio lo proporcionó Silvia Vacca, responsable de operaciones de Il Village Spa, que ha dejado su sueldo seguro del estado, el famoso “puesto fijo”, para fundar una cooperativa junto con su marido y un puñado de amigos de la infancia. Todo ello para recuperar su papel de profesional y de madre sin dejarse aplastar por un sistema que quiere que nos parezcamos a las máquinas de producción. En cambio, Silvia ha decidido sacar tiempo para su familia y para sí misma, además de para el trabajo. Durante la clase explicó la idea de quitar tiempo al beneficio productivo para convertirlo en un momento donde podamos redescubrir a los demás y a nosotros mismos. Silvia es una madre feliz que ha realizado sus sueños y esto se lo transmite positivamente a los hijos, que no ven caras largas entre las cuatro paredes de casa, sino padres realizados a 360 grados.

Después llegó el turno de Ivan Vitali, (Dir. Asoc. Familiar ConVoi - Centro Eugenio Radice Fossati – Milán), licenciado en la Bocconi de Milán, con una fuerte experiencia de formación en las favelas de Brasil a sus espaldas. Invertir nuestro tiempo en los demás a la vez que se hace empresa; es cansado pero merece la pena intentarlo, dijo Ivan a los alumnos. Ahora su asociación trabaja también en Italia. Desarrolla un proyecto vinculado al barrio obrero de Quarto Oggiaro, un suburbio de Milán que en los últimos años ha sufrido situaciones de degradación con la consiguiente desaparición de servicios comerciales y por ende de vitalidad. El mayor error sería conformarse con esta realidad, afirmaba Ivan, hay que tener interés en recuperar, mediante nuevas escuelas de pensamiento, la “comunidad” en todas sus formas humanas y productivas. Una parte no debe prescindir de la otra. Sor Alessandra Smerilli (Univ. Católica de Roma y Univ. of East Anglia UK) concluyó los trabajos del domingo con una excelente disertación sobre la economía y la función directiva, vistos desde el punto de vista masculino y femenino. Esta interesante intuición fue el punto de partida para profundizar en estas dos esferas tan distintas y misteriosas. Más que de hedonismo, en el caso de la mujer podemos hablar de eu-daimonismo, que es la capacidad de sacar el buen (eu) daimon que llevamos dentro y que nos sirve de espíritu guía no para nosotros mismos sino para toda la aldea. La búsqueda del bien en la mujer no se dirige a lo contingente sino al bien futuro. Si en el hombre aparece el aspecto competitivo, sin excluir los golpes, con un campo heco de vencedores y vencidos, en la mujer se encuentra el interés por la solidaridad social y por la acogida. Este último aspecto crea presupuestos para el desarrollo de principios como la fraternidad y la reciprocidad. Acoger la vida ayuda a la mujer en este sentido. En una sociedad pragmática, en la que la industria asigna al hombre la única finalidad del beneficio, el pensamiento femenino, que quiere una relación sincera con la naturaleza fuera de toda finalidad especulativa, no puede sino reconfortarnos. Es importante cambiar de paradigma cultural. ¿Cuándo mejor que ahora?


 

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