observatorio pobreza OPLA

0

#OPLA - Indonesia, la historia de Klara

#OPLAStories - Lo que parecía solo una oportunidad para poder seguir estudiando en la universidad, se volvió con el tiempo una experiencia de relaciones y de pertenencia

Tainà Santana

 Estamos en Yogyakarta, en Indonesia, donde Klara asiste al cuarto semestre de Ingeniería Eléctrica en el Adisutjipto Institute of Aeronautical Technology (ITDA). Después del colegio, su deseo de continuar con los estudios era muy grande, pero la situación económica de su familia no parecía dejar lugar a esta posibilidad.

Cuenta Klara:

«Después de recibir el diploma en la escuela secundaria, quería realmente hacer estudios universitarios, pero sabía que mis papás no podían permitirse mandarme a la universidad».

Indonesia Klara 01Gracias a la sugerencia de un pariente lejano, Klara decide de todas maneras candidatearse a una beca. Y queda seleccionada. Pero aparece de pronto una nueva dificultad: encontrar un lugar cerca de la universidad adonde vivir. Su familia vive lejos de Yogyakarta, y el costo de una pensión privada sería demasiado alto para sus posibilidades.

A través del mismo pariente, Klara se pone en contacto con algunos operadores de la EdC que la ayudan a encontrar una casa cerca de la universidad, al punto de poder ir a pie todos los días, lo cual significa no tener que afrontar gastos en transporte y así poder seguir los estudios con más tranquilidad. Pero lo que al principio parecía simplemente una solución práctica se convierte, con el tiempo, en algo más profundo. Viviendo con otras personas, Klara descubre el valor del compartir cotidiano, de la escucha recíproca y de la atención hacia quien está a su lado. Y cuenta cómo la vida en común le enseñó no solo a recibir ayuda, sino también a sentirse parte activa de una relación de reciprocidad.

«A través de esta experiencia aprendí a compartir con los demás, a compartir conocimientos mutuos».

Indonesia Klara 02Precisamente de esta experiencia nació en Klara el deseo de restituir a los otros lo que ella recibió gratuitamente. Klara cuenta que, de a poco, se volvió natural ofrecer el propio tiempo, ayudar en las actividades comunes y tratar de estar presente ante quien lo necesitara. «Para mí era espontáneo retribuir ese “amor” ofreciendo mi tiempo y ayudando en todo lo que pudiera». La vida compartida le enseñó también a adaptarse a personas distintas, a confrontarse con caracteres y sensibilidades distintas y a vivir lejos de la familia, aprendiendo así una nueva autonomía.

«Cada uno tiene su personalidad, y esto me enseñó a apreciar y a respetar a los demás, a tener paciencia y a controlar mis emociones, además de a sostenernos y complementarnos unos a otros».

Este deseo de entregarse se concretiza también en actividades organizadas con otros jóvenes y operadores de la EdC. Entre ellas se destacan, en particular, la preparación y la distribución de comida a las personas de calle, y el “Takjil”, es decir, el compartir snacks y comida con los vecinos musulmanes durante el Ramadán. Para Klara, esos momentos no son solo actividades de voluntariado, sino chances para construir relaciones auténticas y aprender a ver más atentamente a las personas que se encuentra.

Ella subraya justamente cómo a través de esas experiencias aprendió a sentirse parte de una comunidad capaz de compartir no solo bienes materiales, sino también tiempo, escucha y cercanía:

«Para mí interactuar con los otros es muy importante, y todas estas actividades han sido muy beneficiosas, y me cambiaron la vida».

Indonesia Klara 04Lo que parecía solo una oportunidad para poder seguir estudiando en la universidad, se convirtió con el tiempo en una experiencia de relaciones y de pertenencia.

Lejos de su propia familia, Klara encontró personas con quienes compartir la vida cotidiana y con quienes construir relaciones profundas. “Pese a que hoy estoy lejos de mis padres, acá no me siento sola. Encontré un sentido de familia”. Hoy Klara vive en esta casa desde hace casi dos años y mira al futuro con gratitud y esperanza. Pero lo que quiere llevar adelante no es solo la propia carrera universitaria, sino sobre todo el estilo de vida de la comunión que aprendió con esta experiencia: compartir y cuidar a los demás, particularmente a aquellos que están en condiciones de vulnerabilidad.

Tags: OPLA