buenas prácticas

0

#Myanmar: la historia de Ngi Mu, una empresa social que «teje» dignidad y futuro preservando las tradiciones

Las ganas de devolver dignidad a las mujeres kayan y de preservar una tradición en vías de desaparición fue el motor esencial para la iniciativa que tuvo la autora de esta historia.

Conocida antes como Birmania, Myanmar está en conflicto desde 1948, poco después de la independencia. Es un país multiétnico en el que diversas comunidades viven en regiones periféricas, mientras que la llanura central la habita principalmente el pueblo Bamar. El conflicto nació sobre todo por las reivindicaciones de autonomía de las minorías étnicas luego de la unificación del país.

Myamar 04 400 ridDurante once años trabajé con una organización internacional dedicada a apoyar las comunidades desplazadas por el conflicto. En 2017 visité un pueblo de montaña al que se llega desde Loikaw, mi ciudad natal, tras un viaje de dos horas en auto y un difícil trayecto en moto por caminos intransitables que solo se pueden hacer durante la estación seca. Muchos miembros de la comunidad habían vuelto a las zonas de la frontera con Tailandia, donde se habían refugiado temporalmente. Me di cuenta de que muchas mujeres —sobre todo las ancianas— querían seguir tejiendo, pero no tenían acceso al hilo. La compañera que me había precedido había hecho la promesa de conseguirlo, pero antes de poder hacerlo la habían trasladado. Sentí que era mi deber cumplir con ese compromiso.

Mi hermana trabajaba para otra organización que promueve el turismo comunitario y apoya los tejidos tradicionales. En su tiempo libre experimentaba con tintes naturales extraídos de cortezas, flores, hojas y cúrcuma, soñando con revivir nuestro legado artesanal. Un obstáculo era la escasez de algodón, ya que había dejado de cultivarse, por lo que el hilo sintético había empezado a predominar; además, las mujeres mayores que conservaban los conocimientos tradicionales estaban desapareciendo. La ponía triste ver pueblos que vendían como “tradicionales” productos importados de Tailandia, lejanos a nuestra cultura kayan, la de mujeres “de cuello largo”, por las espirales de latón que llevan en el cuello. Muchos turistas venían a visitar las comunidades kayan que estaban del otro lado de la frontera, con el riesgo de que se convirtiera en un “zoo humano”. El deseo de devolver la dignidad a las mujeres kayan fue un motor fundamental para nuestra iniciativa.

Myamar 05 tessuto 400 ridComo primer paso, nuestra madre y nuestro abuelo volvieron a cultivar algodón, y yo encargué hilos de colores para el pueblo que había visitado. Mi excompañera de trabajo aportó los fondos que siempre había querido donar, y yo hice de enlace entre ella, mi hermana y las artesanas. El objetivo común era preservar una tradición que estaba desapareciendo.

Al regresar al pueblo, las mujeres nos recibieron vestidas con sus trajes tradicionales rojos y mostrándonos con orgullo sus tejidos. Incluso una vendedora ambulante que se había mudado a nuestra ciudad nos dijo que sabía tejer y que hubiera preferido ganarse la vida tejiendo. Mi hermana le dio hilo y unos días más tarde la mujer volvió con un tejido hermosísimo, una auténtica artesanía kayan. Desde ese momento, pasó a formar parte del equipo de artesanas de Ngi Mu, el taller de tejido que en 2019 mi hermana puso en marcha, con cinco tejedoras que trabajan con telares fijos, cinco con telares de espalda y tres miembros del personal. Ngi Mu suministraba productos a tres hoteles y a un negocio de Yangón, la capital: batas, fundas de almohada, manteles, pañuelos y ropa. El centro también fue concebido como un destino de turismo creativo, con talleres de tintura natural y de tejido. Aunque solo un grupo de turistas participó en un taller, el proyecto siguió creciendo: en 2020 ya había cinco telares.

Myamar 02 telaio 400 ridEn 2021, después del golpe militar, el conflicto llegó también a nuestra región. Ngi Mu se convirtió temporalmente en un refugio para los aldeanos que huían de la violencia, pero luego nos vimos obligados a abandonar todo. Cuando parecía faltar la esperanza, otros creyeron en nosotros y nos apoyaron. Así, en 2024, Ngi Mu retomó su actividad en Yangón, gracias a un aporte inicial de 500 dólares de «Weave a Real Peace», una red mundial de apoyo a los artesanos que nos facilitó la compra de dos telares. Y esta vez la perspectiva se amplió: ya no era solo una sola tradición cultural, sino conexiones con artesanas de distintas comunidades étnicas. En 2022 mi hermana conoció a mujeres de la comunidad mro, desplazadas del oeste de Myanmar y asentadas desde 2017 en las afueras de Yangón, luego de la crisis de los rohingya. Los mro son uno de los grupos étnicos más pequeños del país y tienen su propia tradición textil. Al principio, ayudamos a sus niños dándoles almuerzos semanales; hoy las tejedoras mro son parte integrante de la red de Ngi Mu. Otro grupo de artesanas de Moe Bye está reconstruyendo su comunidad en una zona poco poblada del país gracias a dos telares que les pudimos proporcionar, y gracias al liderazgo de una pareja: un técnico y una coordinadora de producción.

Myamar tessuti 400 ridAl principio no teníamos lugar, y lo recaudado apenas era suficiente para pagar la materia prima y el trabajo de las tejedoras, que trabajaban en sus casas. Pero ya en el segundo año logramos pagar el alquiler de un taller y destinar una pequeña suma para otros gastos operativos, como transportes, comunicaciones y el personal correspondiente, mientras que nosotros todavía no recibíamos ninguna retribución. Ahora que estamos en el tercer año, empieza a haber un mejor equilibrio entre costes e ingresos, en parte porque hemos dedicado más esfuerzos en vender el stock de tejidos que se estaba acumulando. Nuestra clientela se amplió a otros cuatro locales de la capital, que también venden en línea, y enviamos parte de nuestra producción a la frontera con Tailandia y también a Italia, a Milán. Hoy nuestro principal problema es garantizar una producción constante de los tipos de productos que nos solicitan.

 Myamar prodotti 400 ridSi bien hoy Ngi Mu es pequeña, es una empresa social que da trabajo a veinte artesanas de cinco comunidades étnicas y colabora con ocho organizaciones asociadas. En 2025, gracias a la Economía de Comunión de Corea, se lanzó un programa de formación para empresarios, y este año el programa se amplió. Nuestra historia nos hizo ver que la pobreza en comunidades afectadas por conflictos no se afronta solo con ayuda financiera. Las personas necesitan oportunidades que les permitan sacar provecho de sus propias capacidades, conservar su identidad y aportar de manera digna a la comunidad. Y nos ha mostrado también cómo pequeñas acciones pueden generar cambios significativos.

En la página de la EdC ya habíamos conocido en 2023 la cultura kayan y sus tejidos, en este breve artículo acerca de una iniciativa llevada adelante por la EdC coreana: #Edc, Corea - Myanmar: «tejer» lazos de comunión (n.d.r.): #Edc, Corea - Myanmar: «tessere» legami di comunione (n.d.r.)
Tags: Ngi Mu