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cartas del mundo

Trascribimos párrafos de cartas que nos llegan de distintas partes del mundo, enviadas por algunas de las siete mil familias que están en contacto con las comunidades de los Focolares en muchos países en vías de desarrollo.

Son personas que viven la "cultura del dar" y se encuentran en situaciones de emergencia. Reciben ayuda del proyecto EdC con la tercera parte de los beneficios donados por las empresas, junto con la comunión de bienes que caracteriza la praxis del Movimiento de los Focolares desde el principio.


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tratto dal Rapporto Edc 2010-2011

Terezinha_Gonalves_ridCarissimi collaboratori ed imprenditori EdC, vi scrivo una mia profonda esperienza, vissuta in famiglia. Ho 4 figli meravigliosi, doni di Dio. Tre anni fa mio marito si é separato da noi, e subito dopo sono emerse varie necessità, problemi di salute, il matrimonio di mio figlio più grande, la laurea di mia figlia, e gli altri due che dovevano continuare gli studi all’università. Questo significava anche spese per trasporto, cibo, affitto e tasse universitarie. Quello che mi ha sostenuta e mi sostiene fino ad oggi, non lasciandomi abbattere, è la provvidenza che mai è mancata.

Un giorno abbiamo ricevuto dei solleciti di pagamento delle tasse universitarie arretrate, che mio marito non aveva potuto pagare perché anche lui aveva problemi economici. Mi sono spaventata, ma ho creduto nell’amore di Dio, chiedendo con i miei figli la provvidenza. Mi sono fatta coraggio e ho condiviso la mia situazione con un’amica che vive con me l’economia di comunione. Tornata a casa, con i miei figli abbiamo preso l’impegno di ridurre le spese, economizzando il più possibile.

Esattamente la mattina in cui dovevo fare il pagamento delle tasse arretrate è arrivato l’aiuto dell’EdC. Da quel momento la Provvidenza è arrivata regolarmente attraverso l’EdC e, nel 2010, i miei due figli hanno concluso l’università, grazie all’amore di Dio per noi e alle persone generose che vivono e lavorano per aiutare coloro che sono nel bisogno. Che Dio vi ricompensi a nome nostro.

Terezinha Gonçalves -  Caucaia (Cotia) - Stato San Paolo


Testimonio de Simone, de Recife.

Tengo 24 años y voy a la Universidad para ser asistente social. Participo en los encuentros que promueve el Movimiento de los Focolares desde que tenía 9 años y esto ha sido fundamental para mi formación humana.

Somos 8 hijos y mi familia es muy sencilla. Nuestros padres han querido darnos estudios y para ello han hecho grandes sacrificios. Siempre he asistido a centros públicos, con un nivel académico discutible y esto ha dificultado mi entrada en la universidad. Pero siempre me ha gustado estudiar y hace tres años conseguí realizar mi sueño.

Entrar en la universidad para mí fue un regalo de Dios, pero eso significaba cambiar de ciudad. Con el apoyo de la familia del Movimiento de los Focolares pude dar el paso. El problema eran los gastos que tenía que afrontar en esta nueva situación. Los recursos de mi familia natural son limitados y eso me preocupaba mucho. Fue entonces cuando se me ofreció la posibilidad de recibir ayuda a través de la Economía de Comunión.


“Desde que comenzó la ayuda extraordinaria para los indigentes siempre contribuí con mucho gusto y nunca hubiera pensado que un día me habría encontrado también yo entre los que tienen necesidad de recibir ayuda. Este año no puedo dar mi contribución, sino sólo presentar mis necesidades, pero con la certeza de que delante de Dios ambas cosas tienen el mismo valor: “dar”. Experimento que formo parte de una gran familia en la que a veces damos y a veces recibimos”. (Brasil)


“Doy gracias a Dios que con su amor se ocupa de mí y de mis tres hijos, porque con la ayuda que llegar regularmente he podido hacer estudiar a los chicos y comprar una máquina de coser que me permite trabajar y sostener así a la familia luego de la muerte de mi esposo”. (Colombia)


“También yo soy uno de los 12.000 indigentes a los que les llega la ayuda financiera extraordinaria. De este modo he podido concluir los estudios y también conocer la vida de una empresa de EdC. Desde entonces en mí han cambiado muchas cosas: antes odiaba profundamente a los ricos, porque pensaba que no se ocupaban de los pobres, sino sólo de su propio bienestar. Ahora he comprendido que el amor vivido también en una empresa cambia todo”. (Filipinas)

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