LoppianoLab: una esperanza hecha realidad

Mucho más que una convención tradicional. Un laboratorio de cuatro jornadas que ha reunido a empresarios, profesores y expertos, con una aportación específica por parte de los jóvenes.

de "Economía de Comunión - una nueva cultura" n.34 - Encarte de la revista Città Nuova n.23 - diciembre 2011

por Ivan Vitali

Ivan_Vitali_ridSi alguien hubiera venido a LoppianoLab del 15 al 18 de septiembre con la expectativa de participar en una convención “normal” o incluso con expectativas aun más ambiciosas, no se hubiera ido a casa defraudado. De hecho habría encontrado un abundante programa de actos, ponentes y profesores de prestigio, empresarios con experiencias e historias interesantes que contar, momentos artísticos y testimonios de alto valor, con una hospitalidad y una organización siempre a la altura de las circunstancias.

Pero no era una convención normal. No creo que sea posible replicar, para quienes no han podido participar en ella, el valor y las sensaciones suscitadas, ni aun disponiendo de los videos de todas las intervenciones, de todas las exposiciones, de todas las jornadas.

Hacer empresas “limpias”, hablar de algunas formas de pobreza, organizar cursos de economía, trabajar por comprender y mejorar el mundo, son experiencias que de forma más o menos directa, todos conocemos.

Pero hacer empresa como respuesta a una vocación creativa, que genera trabajo y crea valor para emplearlo en el estudio y generación de nuevas empresas menos vulnerables a las tormentas financieras y, al mismo tiempo, permite sostener el crecimiento de los más frágiles, es otra cosa: se asemeja a lo que algunos estudiosos llaman carisma.

La invitación para presentar en LoppianoLab los testimonios de algunos jóvenes que profundizan el estudio de la Economía de Comunión y de otros que han participado en los Cursos de Verano ha tenido para mí un significado particular, relacionado con una experiencia vivida: Hace unos meses, en Calabria, Abruzzo y Puglia, pude compartir jornadas de estudio, cultura y relax con varios grupos de jóvenes que creen que estudiar para crear valor y generar desarrollo vale más que obtener un título o un puesto fijo; que sostienen que hacer empresa es algo más que darse – y dar – un trabajo; que han dialogado y juntos han generado discusión, intercambio, relación; que incluso en contextos territoriales difíciles, han sabido hacer empresa.

El gusto que me dejó LoppianoLab al terminar puede resumirse en dos palabras: una esperanza y un sueño hecho realidad. La esperanza alimentada por jóvenes y adultos que arriesgan en primera persona y se empeñan en generar una nueva cultura de la legalidad, en valorar el potencial de las zonas donde viven, en favorecer el dialogo con empresas e instituciones. El sueño manifestado por los profesores, empresarios, estudiantes y demás participantes en LoppianoLab que se convierte en realidad empresarial y en vida buena a partir de la gran intuición que está a la base de la Economía de Comunión, una realidad abierta a quienes quieran invertir y emprender porque creen que pueden hacer realidad un mañana mejor que el presente, para sí mismos y para los demás.

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