Identidad y futuro de la EdC

Una encuesta entre los empresarios ofrece resultados relevantes y apunta perspectivas inéditas.

de "Economía de Comunión - una nueva cultura" n.34 - Encarte de la revista Città Nuova n.23 - diciembre 2011

por Simona Di Ciaccio

Simona_Di_Ciaccio_ridUn cuestionario distribuido con ocasión de la asamblea del 20º aniversario de la EdC ha dado resultados interesantes y en parte inesperados. De las 319 personas que han respondido, casi el 60% son sudamericanos y el 30% europeos; el 50% mujeres y el 44% empresarios.

Según los protagonistas de la EdC «fraternidad» es el valor que mejor expresa la identidad del proyecto, por delante de «reciprocidad», «gratuidad» y «responsabilidad social».

Entre las motivaciones que impulsan la adhesión de los empresarios a la EdC, el factor decisivo es «contribuir a la fraternidad universal». De ello está convencido el 54% de todos los entrevistados y el 56% de los empresarios.

Cuando se pregunta por el propósito de la EdC, el 74,5% de los empresarios europeos responde: «Llevar la fraternidad a las relaciones económicas» y no sólo «aumentar la comunión de bienes dentro del movimiento» ni sólo «reducir las desigualdades de renta en una esfera más amplia». Por último, la fraternidad no es la motivación sólo para el riesgo de las decisiones del empresario, sino el valor que orienta su creatividad hacia la realización de un «humanismo nuevo, basado en la fraternidad».

Cuando se pregunta qué condiciones debe reunir una empresa para que pueda ser definida como de EdC, el cuadro que resulta es coherente con las primeras ideas que inspiraron a Chiara Lubich.

Examinando la primera preferencia (se podían señalar tres en orden decreciente), se constata que los empresarios, a diferencia de los no empresarios, optan por el equilibrio entre las diversas respuestas: «Practicar una gestión caracterizada por la comunión» (24%), «Inspirarse en el carisma de la unidad» (19%), «comportarse éticamente con los empleados y el medio ambiente natural y social» (17%). Pero el 35% considera que «la primera condición es donar los beneficios» y más del 73% incluye esta opción entre las tres primeras.

Los datos de la encuesta muestran un cuadro de gran optimismo acerca del futuro de la EdC; los entrevistados creen en el proyecto y su confianza es propositiva. En los próximos años habría que:

-    reforzar la red mundial de la EdC y abrirse a la colaboración con las obras sociales del Movimiento;
-    continuar usando los beneficios para las necesidades fundamentales pero poner en marcha también proyectos de microcrédito para el nacimiento de microempresas;
-    constituir asociaciones civiles y dialogar con la economía social;
-    incidir sobre la economía de mercado con la fraternidad y «salir a la vida publica tratando de involucrar en la EdC a empresas de fuera del ámbito del movimiento».

Un análisis econométrico indica que la probabilidad de que «la EdC salga a la vida pública» aumentará en la medida en que seamos capaces de «donar las utilidades, mantener comportamientos éticos y considerar al pobre como un recurso». Los empresarios  están más convencidos de ello que los demás.

Finalmente: el porcentaje de las mujeres que creen en la fraternidad y en la apertura de la EdC a nuevos desarrollos es mayor que el de los hombres.

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