Después de todos los muros, una economía de comunión

Después de todos los muros, una economía de comunión

por Luigino Bruni

de "Economía de Comunión - una nueva cultura" nº 32 - diciembre 2010

100917_Bruni_rid

Se acerca el 20º aniversario de la EdC. En este año de preparación, memoria y perspectivas de futuro, puede ser necesario, para comprender el significado y el alcance de lo que ocurrió en Sao Paulo en mayo de 1991, recordar un hecho al que corremos el riesgo de no dar suficiente importancia cuando contamos la historia de la EdC.

En 1990, poco después de la caída del muro de Berlín, Chiara viajó a Estados Unidos para visitar a su comunidad de Nueva York. En aquella ciudad que era, especialmente en aquellos momentos, el centro del capitalismo y de la civilización de consumo, Chiara sintió un fuerte impulso interior a pedir, incluso ofreciendo su propia vida, que después de los muros del colectivismo cayeran también los muros del consumismo y del capitalismo.Había caído el muro de un determinado humanismo de la no-libertad, pero para que pudiera comenzar la era de la fraternidad (entre personas iguales y libres) era necesaria también la caída del muro del consumismo.

Hay que recordar que el consumismo es una “religión” que alcanza más profundidad que el comunismo o el fascismo, porque entra dentro de ti y te vacía, te quita incluso la necesidad de tener vida interior, la pregunta sobre el sentido de la vida, e incluso te ofrece una cierta promesa de eternidad: si determinado producto se gasta, y eso ocurre pronto, siempre podrás comprar otro igual; el automóvil de hoy pronto estará viejo, pero podrás comprar otro idéntico; con la cirugía estética podrás alargar la juventud muchos años, y así sucesivamente.

En el mundo de los consumistas no hay lugar para una economía de comunión, porque ni siquiera se siente necesidad de una economía distinta, necesidad de justicia y de fraternidad.

Así pues, si no cae el muro del consumismo no puede haber ninguna economía de comunión. Por eso la “cultura del dar” es esencial en nuestro proyecto y por eso las escuelas más importantes que podemos hacer son las que van dirigidas a los niños, ya que la cultura se forma sobre todo cuando somos niños.

La crisis que vivimos hoy muestra que los muros del consumismo todavía no han caído. La crisis no es únicamente culpa de los financieros y de los economistas que han equivocado los cálculos y algoritmos en la gestión de los productos financieros. Es también el fruto envenenado de un estilo de vida basado en el consumo excesivo y no sostenible (las actuales crisis de los países solo muestran que la no sostenibilidad de la deuda se está traspasando del sector privado al público, pero el problema de un Occidente opulento demasiado endeudado con relación a su capacidad de renta sigue igual).

El Movimiento por una Economía de Comunión sigue repitiendo antes, durante y después de cada crisis, que queremos que caigan también los muros del consumismo y lo dice con nuevas empresas y nuevos empresarios y sobre todo creando parques empresariales, instituciones de comunión que permanezcan en el tiempo como un signo de esperanza en el futuro. Sin esperanza en el futuro nadie construye un parque empresarial, aunque tal vez sí pueda realizar un congreso donde todo o casi todo termine con el aplauso final.

En los momentos de crisis surgen personas que saben ver “cosas distintas” porque están animadas por la gratuidad. La gratuidad, esa gran palabra de lo humano, nos dice que las cosas más importantes de la vida son cuestión de ojos, de visión.

Cuando hay gratuidad se consigue ver “más allá”, comienza un viaje al final de la noche, descubriendo en cada crisis una oportunidad; como San Agustín, que mientras caía el Imperio Romano vería sobre todo el nacimiento de un mundo nuevo, el mundo cristiano.

Durante las crisis colectivas es cuando más surgen personas con carismas, con el don de una mirada distinta, que son capaces de llevar a la práctica las grandes innovaciones, que se ponen a caminar con esperanza hacia el futuro, precisamente cuando nadie se mueve por estar bloqueado por el miedo y la incertidumbre. En estos momentos los carismas son “la esperanza” porque ven más allá y construyen abadías, empresas, instituciones, parques empresariales… Y lo hacen como un signo, muchas veces adelantándose a su tiempo. Cuando la vida civil funciona, las instituciones y la política universalizan las innovaciones de los carismáticos, desencadenando una carrera de relevos entre innovadores e imitadores.

Estamos convencidos de que dentro de diez o veinte años será normal decir que las empresas ponen en comunión sus beneficios y este capitalismo evolucionará hacia algo distinto, gracias, entre otras cosas, a que la EdC hoy anuncia proféticamente y vive una economía de comunión. La comunión, también en economía, es un signo de los tiempos, ya está presente en las expectativas de hoy.

Tras dos siglos de capitalismo centrado en la libertad individual, hoy vemos que la libertad, por sí sola, no es suficiente. La libertad sin la fraternidad no garantiza ni siquiera la igualdad, que era la esperanza de los primeros economistas modernos.

Hoy el mercado está aumentado las desigualdades. Afirmar hoy la importancia de la fraternidad en economía es también una forma concreta de amar y de hacer concreta la igualdad. Si no hay fraternidad, tampoco hay igualdad.
Cuando, sobre todo en tiempos de crisis, se crea una empresa de la EdC, se está haciendo un acto de confianza en la vida, se está diciendo que es hermoso levantarse por la mañana para vivir, para ir a trabajar, que la tierra tendrá futuro; como quien planta hoy la semilla de un roble, sabiendo que serán sus hijos los que disfrutarán de su sombra, está diciendo que cree en el futuro.

¡Hasta el 25 de mayo!, cuando nos veamos en Brasil para celebrar el congreso internacional del 20º aniversario de la EdC, para seguir creyendo en una economía de comunión, viviéndola, haciéndola crecer más allá de todos los muros, plantando árboles que cultivamos hoy y que darán fruto mañana.

Este sitio utiliza cookies técnicas, también de terceros, para permitir la exploración segura y eficiente de las páginas. Cerrando este banner, o continuando con la navegación, acepta nuestra modalidad para el uso de las cookies. En la página de la información extendida se encuentran especificadas las formas para negar la instalación de cualquier cookie.