Amar al enemigo

Amar al enemigo

por Germán M. Jorge
de "Economía de Comunión - una nueva cultura" n.30 - diciembre 2009

Me llama por teléfono el responsable de la empresa de distribución de cemento que es nuestra principal competencia N30_Germnen la zona y me pregunta si le podemos vender a ellos una cierta cantidad de cemento porque los otros proveedores no le daban más crédito.

Era conocido que estaban atravesando un momento muy difícil desde el punto de vista financiero por la separación de la sociedad familiar y las consecuencias que esto estaba produciendo.

Yo sabía que la situación era grave y sentía dentro que llegaba el momento que tanto había esperado: tenía la oportunidad de cambiar la historia; este competidor jugaba muy fuerte en contra mío en el mercado y había dicho a otros colegas que su error había sido el de dejarme levantar la cabeza.

La conversación fue más o menos la siguiente:
-No te preocupes, el lunes tendrás el cemento.
-Pero no se si tendré los cheques listos el lunes, yo hace dos meses que no recibo mi sueldo.
-No hay problema, llámame cuando estén listos.
-¿Qué precio te tendré que pagar?
-Seguramente tú ahora pagas lo mismo que pago yo. Me tendrás que pagar ese precio.
-Pero así no ganas nada.
-No tiene sentido que yo gane en esta operación, ustedes no serán nunca mis clientes y ahora necesitan una mano.

N30_Impiegati_DimacoMe agradece y la conversación termina allí.
Les puedo asegurar que la plenitud de felicidad que he probado en ese momento vale mucho más que el cemento. Me he sentido plenamente realizado, humanamente. Este hecho ha causado sorpresa entre mis empleados que al comienzo no comprendían y he tenido que explicarles que la cosa más importante no era el hecho en sí sino lo que esto podía producir dentro y fuera de nuestra empresa.
Ese mes alcanzamos el record de ventas y justamente en el medio de la crisis logramos vender cerca del 30% más en relación al mismo periodo del año anterior.

Este modo de relacionarnos, poniéndonos al servicio de los demás, ha dado origen a una cadena de recomendaciones que ha reforzado nuestra fama y se nos ofrecen nuevas oportunidades de negocios todos los días, casi sin necesidad de ir a buscarlas. Si las empresas descubriesen la utilidad, también económica, que la EdC, vivida con radicalidad, produce, no dudarían en ponerla en práctica.

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