Presentamos aquí una propuesta de actualización de las directrices que las empresas adheridas a la Economía de Comunión se han comprometido a seguir desde 1997. Estas directrices han sido elaboradas para hacer que cada aspecto de la vida empresarial sea fiel a la inspiración de la que ha nacido el proyecto, y al mismo tiempo, pueda hacer visibles los efectos de la lógica de la comunión en las estructuras de la vida económica.
En esta versión, fruto de un trabajo de revisión iniciado durante el encuentro internacional EdC de noviembre de 2007, se han retocado sobre todo las dos primeras secciones para hacer que aparezca más claramente la identidad del proyecto y los principios organizativos consiguientes.
Líneas para dirigir una empresa de Economía de Comunión
El proyecto Economía de Comunión (EdC) intenta promover una visión de la acción económica como compromiso para la promoción integral de las personas y de la sociedad, mediante acciones y comportamientos inspirados en la fraternidad.
Sin dejar de atender a la natural satisfacción de las necesidades materiales propias y ajenas, tal acción económica se orienta al constante respeto y valor de la dignidad de todas las personas involucradas en la vida de la empresa, ya sean trabajadores, clientes, proveedores o inversores. El proyecto ve con el mismo respeto y valor la relación con la sociedad civil y sus distintas instituciones, y con el medio ambiente natural.
La economía de comunión trabaja para estimular el paso de la economía y de la sociedad entera desde la cultura del tener a una cultura del dar y de la fraternidad universal. La economía de comunión lanza su propuesta a la libre adhesión del mundo económico. La adhesión comporta el compromiso de tender constantemente hacia un operar cotidiano según la praxis descrita en las presentes líneas.
Empresarios, trabajadores y empresa
Las empresas que se adhieren a la economía de comunión definen su “misión empresarial” adoptando la comunión como valor fundamental de su organización. Utilizan técnicas y soluciones organizativas que promuevan la eficiencia, la participación en las decisiones y el espíritu de equipo.
Las funciones y los puestos dentro de la organización, empezando por los de mayor responsabilidad, están claramente definidos y se ejercen con espíritu de servicio.
El estilo de dirección es participativo y orientado a perseguir objetivos específicos, alcanzables y mensurables. Tales objetivos son adecuadamente verificados de modo transparente, prestando atención a la calidad de las relaciones entre los sujetos involucrados y acordando acciones correctivas para mejorar la actuación de la empresa.
La persona humana está en el centro de la empresa. Los responsables de la empresa buscan dar el mayor valor posible a los talentos de cada trabajador, favoreciendo la creatividad, la asunción de responsabilidades, el crecimiento de las competencias profesionales, las capacidades relacionales y la participación en la definición y realización de los objetivos empresariales. Quienes se encuentran en condiciones de dificultad reciben una particular atención y, si es posible, formas explícitas de ayuda.
Las decisiones de inversión que la empresa asume se toman de acuerdo con planes que garanticen el equilibrio económico y financiero. Se presta especial atención a las iniciativas que favorecen la formación de nuevas actividades y nuevos puestos de trabajo. La empresa es administrada de manera que se promueva la obtención de ganancias. Los empresarios- socios, adheridos al proyecto, se comprometen a destinarlas:
La empresa es administrada de manera que se promueva la obtención de ganancias. Los empresarios- socios, adheridos al proyecto, se comprometen a destinarlas:
- para el crecimiento de la empresa,
- para ayudar a personas indigentes a salir de su situación – comenzando por quienes comparten la cultura del dar
- para la difusión de dicha cultura
atribuyendo a estos tres objetivos igual importancia.
En el caso de que la adhesión de uno de los socios no sea compartida por otros socios, el compromiso de compartir las utilidades para los fines del proyecto se limita a las cuotas de participación de quienes se hayan adherido.
La relación con los clientes, los proveedores, los inversores, la sociedad civil y otros sujetos externos
La empresa se compromete a ofrecer bienes y servicios útiles y de calidad, a precios justos, prestando particular atención a las exigencias explícitas e implícitas de los clientes. Los miembros de la empresa se comprometen con profesionalidad a construir y reforzar buenas y abiertas relaciones con los clientes, los proveedores y la comunidad del territorio en el cual operan.
La empresa se relaciona en modo leal con los competidores, presentando el valor efectivo de los propios productos y absteniéndose de sacar a la luz los aspectos negativos de los productos de los demás, conscientes de que todo ello permite que la empresa se enriquezca con un capital intangible constituido por relaciones de estima y de confianza con los responsables de empresas proveedoras o clientes, o de la administración pública.
Ética
El trabajo es visto como un medio de crecimiento no solo profesional, sino también interior.
La empresa se compromete a respetar concretamente las leyes y a trabajar para mejorar aquellas leyes que considera dañinas para el bien común. Mantiene
un comportamiento correcto en su relación con las autoridades fiscales, los órganos de control, los sindicatos y los órganos institucionales.
En la definición de la naturaleza y de la calidad de los propios productos, la empresa se compromete no sólo a respetar las propias obligaciones contractuales, sino también a evaluar los efectos de sus productos sobre el bienestar de las personas a las que van destinados y sobre el medio ambiente.
Calidad de la vida y de la producción
Uno de los objetivos fundamentales de una empresa de economía de comunión consiste en convertirse en una verdadera comunidad. A tal fin se programan encuentros periódicos para verificar la calidad de las relaciones interpersonales y para contribuir a resolver las situaciones difíciles, conscientes de que el empeño por la resolución de estas dificultades puede generar efectos positivos sobre los miembros de la empresa, estimulando la innovación y el crecimiento en madurez y productividad.
La salud y el bienestar de cada miembro de la empresa son objeto de atención, con especial referencia a quienes tienen necesidades especiales. Las condiciones de trabajo son adecuadas al tipo de actividad: se asegura el respeto a las normas de seguridad, la necesaria ventilación, niveles tolerables de ruido, iluminación adecuada, etc. Se busca evitar un horario de trabajo excesivo, de modo que nadie sea sobrecargado, y se prevén periodos vacacionales adecuados.
Armonía en el ambiente de trabajo
La empresa adopta sistemas de administración y estructuras organizativas tales que promuevan tanto el trabajo de grupo cuanto la iniciativa y el crecimiento individual.
El objetivo es crear un ambiente de trabajo caracterizado por un clima relacional distendido y amigable y marcado por el respeto, la confianza y la estima recíprocos.
Los responsables se encargan de que los locales empresariales sean lo más limpios, ordenados y gratos posible, de modo que los trabajadores, propietarios, clientes y proveedores se encuentren a gusto en ellos por su armonía. Se ocupan, además, de que todos puedan hacer propio y difundir este estilo.
Formación e instrucción
La empresa favorece entre sus miembros la instauración de una atmósfera de colaboración recíproca, de respeto y confianza, en la que sea natural poner libremente a disposición los propios talentos, ideas y competencias para el bien del crecimiento profesional de los colegas y para el progreso de la empresa.
La dirección adoptará criterios de selección del personal y de programación del desarrollo profesional para los trabajadores, que faciliten la instauración de dicha atmósfera.
La empresa facilitará oportunidades de actualización y aprendizaje continuo, con el fin de permitir que cada uno alcance objetivos ya sean de interés de la empresa o personales.
Dentro de los límites de sus posibilidades concretas, la empresa se compromete a favorecer la formación profesional y la formación en la cultura de comunión de su propio personal y de jóvenes interesados en el proyecto.
Comunicación
Los empresarios adheridos a la Economía de Comunión trabajan constantemente para crear un clima de comunicación abierta y sincera,
que favorezca el intercambio de ideas entre todos los niveles de responsabilidad.
Están abiertos tanto a aquellos que, apreciando el valor social de su empresa, se ponen a disposición para contribuir a su desarrollo, como a aquellos que, interesados en la cultura del dar, desean profundizar en los distintos aspectos de su experiencia concreta. A este fin adoptan los instrumentos oportunos de rendición periódica de cuentas (p.ej. “balance social”) que muestren con los hechos el valor social generado para los diversos sujetos interesados en la actividad empresarial.
Las empresas conducidas de acuerdo con la Economía de Comunión, también en el intento de desarrollar relaciones económicas recíprocamente útiles y productivas, usan los más modernos medios de comunicación para conectarse entre ellas ya sea a nivel local o internacional.
Los empresarios adheridos a la Economía de Comunión, conscientes del valor cultural y político que el éxito del proyecto común puede comportar, mantienen siempre vivo entre ellos, a nivel local e internacional, un espíritu de recíproco apoyo y de solidaridad.