El alba de la medianoche

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En esta categoría se encuentran los editoriales de Luigino Bruni correspondientes a la serie "El alba de la medianoche", un comentario al libro de Jeremías, publicados en Avvenire a partir del 23 de abril de 2017

 

Simplemente la vida

El alba de la medianoche/29 – Hemos sido engendrados para siempre; el mundo no será abandonado.

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (55 KB) el 05/11/2017

171105 Geremia 29 rid«La Biblia no es mi texto sagrado, si bien advierto su sacralidad, que deduzco de su capacidad para absorber el grito del mundo. El grito de dolor de Jeremías es prácticamente un aullido. Job aúlla. Isaías también. Es un texto sagrado hecho de desesperaciones, fracasos y una implacable fe en un Dios que no responde»

Guido Ceronetti, en una entrevista del 2013

«Palabra que dijo Jeremías, profeta, a Baruc, hijo de Nerías, cuando escribió estas palabras en el rollo, al dictado de Jeremías, el año cuarto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá: Esto dice el Señor, Dios de Israel, para ti, Baruc: “Tú dices: ¡Ay de mí!, que el Señor añade penas a mi dolor; me canso de gemir y no encuentro reposo”. Dile esto: Así dice el Señor: ... “¿Y tú pides algo grande para ti? No lo pidas. Porque yo he de enviar desgracias a todo ser vivo pero tú salvarás tu vida como botín adondequiera que vayas». (Jeremías 45, 1-5).

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La herencia de Dios es la libertad

El alba de la medianoche/28 – El hombre y la mujer, la más bella“imagen”bajo el sol

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (58 KB) el 29/10/2017

171029 Geremia 28 rid«Cuanto mayor es el desarraigo del ámbito vital que nos es propio, tanto desde el punto de vista profesional como personal, con más fuerza percibimos que nuestra vida, a diferencia de la de nuestros padres, tiene un carácter fragmentario. Nuestra existencia espiritual queda inconclusa».

Dietrich Bonhoeffer, Carta a Eberhard Bethge, 1944

La ideología es la anti-esperanza. La esperanza nace en la realidad imperfecta de hoy y se alimenta de un mañana mejor, que todavía no conoce pero espera. Es la virtud-don que nos permite atravesar desiertos, caminar en la aridez sabiendo que al final nos espera una tierra prometida, que es real aunque nadie la haya visto. La esperanza nos permite ver Canaán mientras aún estamos en las aguas de Meribá.

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No con el ídolo conveniente

El alba de la medianoche/27 – Más allá de la seducción de la fe útil y del mutuo consumo

Luigino Bruni

Publicado en pdf Avvenire (71 KB) el 22/10/2017

171022 Geremia 27 rid«Un pueblo que cree en sí mismo tiene también su Dios propio. Proyecta su goce consigo mismo, su sentimiento de poder, en un ser al que puede dar las gracias por todo eso. Quien es rico ansía dar; un pueblo orgulloso tiene necesidad de un Dios al que "sacrificar"… Donde declina la voluntad de poder, se registra un decaimiento fisiológico, una "décadence". La divinidad de la "décadence" se convierte en el Dios de los fisiológicamente decadentes, de los débiles.»

Friedrich Nietzsche, El Anticristo

Hay momentos decisivos en los que la fe y la esperanza son prácticamente una misma cosa. Esto es lo que ocurre cuando la pregunta: “¿tú crees?” nos parece demasiado pequeña e incapaz de captar la riqueza del misterio de nuestro corazón. Cuando perdemos la fe sencillamente porque nos hacemos adultos y la primera fe infantil no logra crecer junto al amor y al dolor propio y ajeno, entonces puede que la fe vuelva a casa de la mano de la esperanza. La esperanza es más resiliente que la fe, pues incluso bajo un cielo vaciado siempre podemos esperar que las palabras buenas que nos decían que en el mundo había un amor más grande fueran verdaderas; que algunas fueran verdaderas, al menos una. Aunque dejemos de creer en Dios, siempre podemos esperarlo. Podemos esperar que nuestro mayor haya sido el que cometimos el día en que dejamos de rezar, pero aquel día no podíamos saberlo. Y esta esperanza, humilde y mansa, se convierte en una nueva oración verdadera, que llena de vida y de belleza la humanísima e inquieta espera del todavía-no.

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El ojo de la aguja de la palabra esperada

El alba de la medianoche/26 – La prisa por respuestas fáciles enciende el miedo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (44 KB) el 15/10/2017

171015 Geremia 26 rid«Si Dios existe, hoy más que nunca necesita que haya alguien que, si no sabe decir quién es, al menos nos diga quién no es. Nosotros necesitamos cambiar de Dios para conservarlo, y para que él nos conserve a nosotros»

Paolo de Benedetti, ¿Qué Dios?

Cuando se produce el encuentro con la Biblia, si se produce, si este es un encuentro casto (porque no usamos la Biblia para nuestra propia felicidad), libre (porque estamos dispuestos a descubrir nuevas realidades y a cambiar de verdad todas nuestras convicciones acerca de la religión) y gratuito (porque no busca convertir a nadie excepto el propio corazón), la amistad con la palabra bíblica se convierte en una maravillosa educación a la intimidad de la palabra y de las palabras.

Finalmente comenzamos a amar a los poetas, a entenderlos mejor y de otra manera, a darles las gracias en el alma. Descubrimos la profundidad de la sabiduría, aprendemos a distinguirla de la inteligencia y de los talentos naturales y, por tanto, a encontrarla, abundante, entre los pobres. Y después nos ponemos a la escucha para aprender. Si además tenemos suficiente valor y resiliencia como para llegar hasta los profetas, nos esperan descubrimientos aún más impresionantes y grandes. Por ejemplo, podemos intuir la relación que existe entre las distintas palabras presentes en la Biblia. Podemos entender que cuando la palabra de YHWH, en distintas formas y momentos, llega al alma de los profetas, es solo palabra de Dios, pero en cuanto pasa del alma a la boca, para ser pronunciada, se convierte también en palabra de Jeremías, Isaías o Amós.

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El magnífico arte del «Stabat»

El alba de la medianoche/25 – El riesgo del encuentro y la escalada moral del mundo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (43 KB) el 08/10/2017

171008 Geremia 25 rid«Saluda las orillas del Jordán,
las torres derruidas de Sión...
¡Oh patria mía, bella y perdida!
¡Oh remembranza, querida y fatal!»

T. Solera y G.Verdi, Nabucco/Nabucodonosor

Podemos imaginar mil veces el final de una historia. Podemos intentar hacernos una idea precisa pensando que el final ya está inscrito en las múltiples señales que encontramos e interpretamos. Pero cuando de verdad llega el final, siempre es distinto. Sabíamos que Marcos crecería, pero el día que nos damos cuenta de que ese “niño” precioso ya no está, surgen otras emociones y otras lágrimas, distintas y bellas. Muchas veces habíamos dicho que las malas acciones nos conducirían al final, pero el día en que de verdad tenemos que llevar los libros al juzgado, todo es distinto, con dolores y lágrimas verdaderas que no supimos ver. Habíamos cuidado cada detalle de nuestro último día en la comunidad, pero cuando cerramos de verdad la puerta de la habitación y cruzamos el umbral para siempre, en lo profundo del corazón ocurre algo totalmente nuevo; no podíamos conocer el sabor del último pan comido con los compañeros, ni la nostalgia del cielo que nos ha acompañado durante toda la vida. No lo sabíamos, no podíamos saberlo, no debíamos saberlo, para que pudiéramos intentar elevar un vuelo imposible. Podemos y debemos prepararnos para acoger con sencillez la idea de su segura venida, pero cuando el ángel de la muerte venga de verdad, seguro que no es como lo hemos soñado. Nos sorprenderá el hecho de que, viviendo, hemos aprendido también a morir. Pero no podíamos saberlo, ya que en caso contrario no sería el don más grande.

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Los ángeles pobres de los pobres

El alba de la medianoche/24 – Las mutilaciones del alma pesan más que las del cuerpo

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (35 KB) el 01/10/2017

171001 Geremia 24 crop rid«El deber para con el prójimo no se limita únicamente a las personas que viven a nuestro lado. El vínculo entre el samaritano y el israelita herido lo establecen los acontecimientos mismos. Al encontrarse en aquella situación, el samaritano tuvo acceso a una nueva projimidad. En nuestro mundo hay muy pocas personas a las que no podamos considerar como nuestro prójimo»

Amartya Sen, La idea de la justicia

La laicidad de la Biblia es importante, pero cada vez está más alejada de nuestra vida de creyentes y de “laicos”. El humanismo bíblico es, antes que nada, un alegato sobre la vida, sobre toda la vida, en especial sobre la vida humana. La Biblia habla mucho de Dios, pero no habla solo de Dios, habla sobre todo de nosotros. Nos dice que en la vida no está solo Dios: está la vida. El Dios bíblico sabe retirarse, callar, para dejarnos espacio a nosotros, a nuestra libertad y a nuestra responsabilidad. No monopoliza nuestra vida. No quiere un culto continuo y perpetuo. Eso solo lo buscan y lo obtienen los ídolos. El Dios bíblico es un libertador. No nos libera de los ídolos para someternos a él. Si así lo hiciera sería el ídolo perfecto. Activa procesos, no ocupa espacios, ni siquiera los espacios sagrados, que frecuenta poco, porque prefiere la plaza, la casa y la viña al templo. Pero, sobre todo, le gusta ver lo que acontece bajo el sol, seguirnos con una mirada de esperanza en el pleno ejercicio de nuestra humanidad. Se asombra cuando ve nuestras maldades, pero se asombra aún más ante la belleza de nuestros actos, ante el espectáculo admirable de la solidaridad y de la fraternidad, sobre todo cuando se trata de esa solidaridad y fraternidad maravillosas que comienzan en el corazón de los más pobres y de los descartados.

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Las arenas movedizas de las ilusiones

El alba de la medianoche/23 – Aceptar la verdad es reconciliarse, no resignarse

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (38 KB) el 24/09/2017

170917 Geremia 23 1 ridCasandra: «¿He errado el tiro o doy en la diana como un buen arquero? ¿Soy acaso una falsa profetisa charlatana que llama a la puerta? Testifica a mi favor y jura que conozco los crímenes antiguos de esta casa (...) De nuevo el terrible esfuerzo de vaticinar la verdad me agita y me turba con sus siniestros preludios»

Esquilo, Agamenón

Cuando hemos cultivado una gran ilusión en nuestra vida, siempre resulta complicado y extremadamente doloroso gestionar la desilusión. Cuando, además, hemos vivido ese tiempo de ilusión de buena fe y durante muchos años y vislumbramos el día de la posible desilusión, casi siempre preferimos quedarnos en la ilusión. Llamar a la ilusión por su verdadero nombre implica tener que pronunciar palabras que duelen demasiado si se dicen hasta el fondo: fracaso, (auto)engaño, inmadurez, manipulación. Sin embargo, deberíamos entender que la ilusión solo puede florecer bien en la desilusión, y vivirla como un bendito paso necesario para dar buenos frutos, antes de concluir en la verdad nuestro viaje bajo el sol.

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El don del segundo relato

El alba de la medianoche/22 – La vida que renace no es una simple copia de la vida quemada

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (40 KB) el 17/09/2017

170917 Geremia 22 rid«Si leo un libro y todo mi cuerpo se vuelve tan frío que ningún fuego consigue calentarlo, sé que es poesía»

Emily Dickinson, cartas

La escritura también puede ser una actividad espiritual. Escribimos de muchas maneras, por muchos motivos. Escribimos cosas muy distintas. Pero siempre ha habido y habrá personas que escriben porque han oído y acogido un mandato interior. Los poetas lo saben muy bien. Escriben para responder a una voz que habla y llama, y su poesía se convierte en fruto del “sí” a una encarnación. Nos dicen que la escritura es segunda, porque antes de ella está el don de la voz, la palabra y el espíritu. Hay muchas palabras pronunciadas, incluso palabras grandes e inmensas, que nunca llegan a ser palabras escritas. Pero no hay escritos grandes e inmensos que antes no hayan sido susurrados en el alma por una palabra. Esta dimensión vocacional y espiritual de la palabra escrita hace que nuestras otras palabras, escritas sin vocación, puedan ser, misteriosamente, verdaderas o al menos no completamente falsas.

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El canto del arameo errante

El alba de la medianoche/21 – La verdad de la vida y la salvación se encuentran en el camino

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (54 KB) el 10/09/2017

170910 Geremia 21 2 rid«Aunque no la leas, estás en la Biblia»

E. Canetti, El corazón secreto del reloj

Cuando una comunidad vive una crisis profunda, larga y de resultado incierto, lo que verdaderamente está en juego es el nexo entre el pasado y el futuro. Porque si bien es cierto que solo un buen futuro convierte el pasado en bendición, rescatándolo y liberándolo de la trampa de la nostalgia, no es menos cierto que sin una buena historia de ayer que contar hoy, tampoco tenemos palabras nuevas para hablar de un mañana bueno y creíble. Las crisis individuales y colectivas implican carestía de futuro y carestía de pasado, porque la amistad entre pasado y futuro es la que hace bello y fecundo el presente, en todas las etapas de la vida. Incluso cuando el ocaso se acerca y la sombra del pasado se hace muy alargada. Los recuerdos nos alimentan y nos acompañan siempre. Pero el pasado, por grande y estupendo que haya sido, no es suficiente para vivir el presente. Debemos esperar una nueva palabra, esperar ver el rostro de una hija que vendrá de nuevo hoy, o esperar ver, al fin, el rostro de Dios anhelado durante toda una vida. Para vivir bien en tiempos de crisis es indispensable tener un futuro capaz de entusiasmar, y éste florece a partir de un presente reconciliado con el pasado vivido como don y promesa, más allá de las heridas, los desengaños y los fracasos. En la justa reciprocidad entre raíces y yemas, entre bereshit y eskaton, se encuentra la verdadera posibilidad para seguir generando vida y futuro ahora.

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El rescate de la promesa

El alba de la medianoche/20 – La gratuidad prepara el futuro y nos salvará a todos

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (42 KB) el 03/09/2017

170903 Geremia 20 rid«Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol»

Martin Luther King

Después de los grandes capítulos de las consolaciones, bendiciones y promesas; después del anuncio de la Nueva Alianza, el libro de Jeremías vuelve a la crónica del asedio de los babilonios y de la inminente conquista y destrucción de Jerusalén (año 587). Son días terribles, que nos acompañarán hasta el final del libro, donde la profecía y la vida del profeta alcanzarán su cumplimiento. Baruc, compañero fiel y secretario de Jeremías, cuyo nombre aparece por primera vez en el texto, es quien nos cuenta los hechos y las palabras. Pero volvamos a la historia: Jeremías es prisionero del rey Sedecías. La acusación ya la conocemos, porque se refiere al corazón mismo de su misión profética: «Tú has profetizado: “Así dice el Señor: Yo entregaré esta ciudad en manos del rey de Babilonia, para que la conquiste” » (Jeremías 32,3). Las profecías de Jeremías, negadas por los falsos profetas, los jefes del pueblo y los sacerdotes del templo, se están realizando.

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La reciprocidad más grande

El alba de la medianoche/19 – Juntos, en el pacto-comunión que cambia la historia

Luigino Bruni

Publicado en  pdf Avvenire (49 KB) el 27/08/2017

170827 Geremia 19 rid«Más tarde hice la experiencia, y la sigo haciendo actualmente, de que solo en la plena intramundanidad de la vida aprendemos a creer. Cuando uno ha renunciado por completo a llegar a ser algo – un santo, un pecador convertido o un hombre de iglesia, un justo o un injusto, un enfermo o un sano –, a eso lo llamo intramundanidad»

D. Bonhoeffer, Carta del 21 de julio de 1944

Probablemente el don más grande es el don de la esperanza. Es un bien primario. Podemos llenarnos hasta la saciedad de cosas que nos proporcionan todo tipo de confort y sin embargo morir desesperados. Es posible siempre, pero sobre todo cuando cruzamos desiertos y la tierra prometida se nos antoja inalcanzable y el exilio infinito. Cuando alguien nos da una esperanza verdadera y no vana, lo primero que hace es mirar nuestra desesperación a los ojos, atravesarla y hacerla suya. Luchar contra las falsas esperanzas, cargar con todas las consecuencias y heridas de la lucha, resistir ante a esa dimensión de la pietas humana que lleva a muchos a ceder a la tentación de ofrecer falsos consuelos a los demás y a uno mismo. Los profetas, desde el centro de la noche, anuncian un alba verdadera, que todavía no vemos pero podemos entrever con sus ojos. Es como cuando un amigo nos habla del paraíso mientras todo a nuestro alrededor solo habla desde hace tiempo de muerte y vanitas. Ese día, por fin, el paraíso nos parece verdadero, más allá de los paraísos artificiales que nos engañaron en la edad de la ilusión. Y todo, finalmente, es gracia, todo charis, todo gratuidad: «Te devolveré la salud, te curaré las heridas» (Jeremías 30,17).

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La economía silenciosa

La economia silenciosaLuigino Bruni y Anouk Grevin

Editorial Ciudad Nueva,
Argentina 2017

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El alba de la medianoche

Logo Geremia Crop 150Serie de comentarios de Luigino Bruni al libro de Jeremías publicados cada domingo en Avvenire

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Por una economía del bien común

por-una-economia-del-bien-comun ridZamagni, Stefano

 Editorial Ciudad Nueva, abril 2012

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