por Alberto Ferrucci
publicado en cittanuova.it el 10/05/2010
Durante los dos años que han transcurrido desde el estallido de la crisis originada por la abolición de las leyes que regulaban el mercado financiero, mucho se ha hablado de cambiar las reglas pero nada se ha hecho. Uno de los “efectos colaterales” de esta falta de decisión provocada por la potencia de las fuerzas que se oponen a ella, ha sido la muerte de tres pobres empleados, asfixiados durante un incendio de un banco de Atenas, uno de ellos una mujer embarazada.
Uno de los aspectos más escandalosos del estallido de la crisis fue el protagonizado por las sociedades de calificación, las mismas que habían asegurado la confianza en Parmalat, Enron y Lehman Brothers hasta los días inmediatamente anteriores a su quiebra. Estas sociedades, además de cobrar de quienes emiten los títulos, cotizan en bolsa y están controladas por grandes fondos de inversión que operan en el mismo mercado.
Este conflicto de intereses se ha hecho insoportable al dedicarse estas sociedades de revisión a calificar negativamente los títulos emitidos por estados soberanos que, durante la reciente crisis, se han endeudado precisamente para paliar los desastres provocados por sus incompetentes certificaciones.
Patentes de desconfianza que terminan por tener también un contenido político, ligado a la intolerancia del mercado financiero por la fortaleza del euro, moneda antagonista del dólar, que ofrece a los inversionistas una alternativa capaz de frustrar los privilegios que la moneda americana ha tenido desde la segunda guerra mundial.
Ahora Europa quiere crear su propia sociedad de certificación para los títulos europeos. Es cierto que hacen falta sistemas de certificación distintos al actual. Pero para no caer de nuevo en un conflicto de intereses, éstos no deben “pertenecer” a una zona concreta del mundo. Yo creo que, tal y como se afirma en una moción del Senado italiano que retoma una propuesta anterior, la certificación de todos los títulos debería ser efectuada por instituciones bajo el control del Fondo Monetario Internacional.
| < Prev | Próximo > |
|---|