Memoria Edc 2014-2015

Sólo los sueños se hacen realidad: anatomía de un empresario de EdC

Entrevista a Ramón Cerviño, pionero de la EdC en Argentina. Su estilo de vida. Sus empresas

de Carolina Carbonell

de la Memoria EdC 2014-2015, de "Economía de Comunión - una cultura nueva" nº 42 Suplemento adjunto a Città Nuova nº 2 - 2016 - febrero 2016

N42 Pag 07 Carolina Carbonell Autore ridNo hay duda de que Ramón Cerviño es un referente indiscutido de la Economía de Comunión en Latinoamérica. Argentino, esposo de Quela, padre de cinco varones (uno de ellos en el cielo), abuelo de cinco nietos, filósofo y empresario del sector de la salud, se dedica a la administración de obras sociales, facilitando la gestión de los servicios médicos para los afiliados. Además es socio de la cadena de restaurantes Sushi Soul. Reside en Córdoba, pero nació en Tucumán. Ramón es uno de los pioneros de la EdC.

¿Cómo se puede transmitir lo esencial de la EdC?

«Creo que para transmitir la EdC en su esencia basta decir que no es una idea (también lo es), no es una escuela de pensamiento económico (también lo es), no es… Es un estilo de vida que expresa el carisma de la unidad en las realidades de la economía y el trabajo».

Muchas personas están en la EdC, participan, comparten, colaboran, pero vos sos EdC. Parece que la EdC está en tu ADN...

«Esas afirmaciones corren de tu cuenta. Yo me enamoré del evangelio redescubierto y vivido por Chiara Lubich. En 1980 encontré en el entonces Centro Mariápolis de Rocca di Papa a Igino Giordani sentado en un banco del jardín. Me acerqué a saludarlo, le dije quién era y él levantó la cabeza, me miró, me dio la mano y me dijo: “Ciao Chiara”, “hola Chiara”. Fue un shock, pero comprendí algo, no por mérito, sino por haber sido llamado: tenía que ser “Chiara”, uno que expresa con su vida este evangelio redescubierto».

¿Cuál es tu mayor empresa?

«Recomenzar cada día».

¿Cuál es tu mayor sueño con respecto a la EdC?

«Hacer todo lo posible para que algunos descubran la dimensión escondida de la EdC, la cuarta dimensión, el ADN, y de este modo ésta se mantenga latente y viva hasta que la humanidad pueda elaborar las categorías de pensamiento que permitan desarrollarla masivamente».

N42 Pag 07 Ramon con Gonzalo rid¿Qué le dirías a un joven?

«Que le invito a participar en una aventura fascinante, con horizontes sin fin, a navegar por el cosmos sumergido en la realidad de cada día».

¿Alguna experiencia sobre cómo vivís la EdC en la empresa?

«Qué se yo... En nuestra empresa los empleados no piden el pago de horas extras, tampoco pedimos certificados por enfermedad, los cajones no tienen llaves, y cada uno tiene llave del ingreso y contraseña de la alarma».

A algunos de sus empleados es común verlos por los encuentros de EdC. Hablan de un Ramón que cocina en la oficina o que lava los platos. De uno que los consulta cuando hay decisiones que tomar.

Ramón ha emprendido varias empresas y ha tenido que cerrar varias también. Sabe que la vida de una empresa a veces tiene que llegar a su fin, y muchas veces es mejor que así sea, pero lo más importante son las relaciones construidas, la comunión vivida. Eso permanece.

N42 Pag 07 Ramon FrancisquitoA veces le ha tocado despedir a un empleado. Suele contar que él se siente ejecutor de una medida tomada por todo el equipo. Cuando una persona se va, no es porque ya no le sirva a la empresa, sino porque la empresa ya no le sirve a la persona.

Amante de la lectura, se le suele ver cargando libros. Dos son sus predilectos, aquellos que abre al final de un encuentro para donar alguna frase que luego se queda dando vueltas en la mente y en el corazón: “La herida del otro” (Luigino Bruni) y “Hay otro mundo” (Mónica Caudana). No pocas veces repite este párrafo, uno de sus favoritos: “Una buena política sabe mediar en la reciprocidad pero sin impedir, por miedo, que las personas se encuentren, ya que en caso contrario se pierde el abrazo del otro. Y sin abrazos uno se muere. No le podemos permitir al miedo a la herida que nos prive de este abrazo, aunque tengamos que arriesgarnos a que la herida sea mortal, porque de esa herida abierta causada por el otro, y que nosotros causamos, surge la única bendición que hace que la vida humana sea digna de ser vivida”.

Ramón es una de esas personas que como diría Eduardo Galeano, “arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Sueñen…sueñen en grande…porque sólo los sueños se hacen realidad… (Ramón)

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