economía de comunión

Qué es: la inspiración cultural

Desde los inicios del Movimiento de los Focolares, en 1943, en Trento (Italia), el descubrimiento evangélico del mandamiento nuevo “ámense como yo los he amado” (cf. Jn 13,34) hizo surgir la comunión de los bienes espirituales y materiales.

inicios del Movimiento de los FocolaresDesde entonces la comunión de los bienes se ha vuelto práctica vigente en el Movimiento, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas.

Este hecho es de enorme importancia y cargado de consecuencias. La comunión de los corazones y de los bienes, joya de las primeras comunidades cristianas, eco de las enseñanzas de Jesús a lo largo de la vida de la Iglesia, había perdido fuerza, si bien había permanecido “custodiada” en los monasterios y conventos y en algunas comunidades de laicos.

Ahora volvía a estallar en esa pequeña comunidad que se iba formando en Trento como inicio de su recuperación para las “masas”, para el pueblo cristiano, con todos los frutos y las consecuencias que madurarían más tarde.
Chiara y sus primeras compañeras ya desde entonces tenían conciencia de ello: “Nosotros –dice Chiara- tendíamos a actuar la comunión de los bienes lo más ampliamente posible para resolver el problema social de Trento”.

“Pensaba: ‘hay dos, tres localidades donde hay pobres..., vayamos allí, llevémosle lo que tengamos, compartámoslo con ellos...’. Un razonamiento muy simple, es decir: nosotros tenemos de más, ellos tienen de menos; elevaremos su nivel de vida de modo tal que lleguemos todos a una cierta igualdad.”

Fue entonces que tuvo comienzo la experiencia, “sorprendente”, del “den y se les dará” evangélico: “en plena guerra, víveres, ropa, medicinas llegaban con insólita abundancia”. Nacía la convicción de que, en el Evangelio vivido, se encuentra la respuesta “en germen” a todo problema individual y social.



La cultura del amar

"Cultura del amar
no significa solamente
dar utilidades,
o dar algo,
joyas, tierras, casas.
No es eso.
Es ese dar que hemos aprendido del Evangelio, y significa amar a todos.
Por lo tanto,
la cultura del amar:
amar también
a los dependientes,
amar también
a los competidores,
a los clientes,
a los proveedores,
amar a todos.
El estilo de vida
empresarial
tiene que ser cambiado
completamente,
tiene que ser
todo evangélico.
De los contrario
no tenemos
economía de comunión."

Chiara Lubich
Praga, abril 2001