por Antonella Ferrucci
El objetivo de este primer Laboratorio de Economía Civil de Avola era ambicioso e incluso un poco loco: poner las bases para crear nuevas reglas, civiles y sostenibles, con las que gestionar los bienes comunes y el territorio. ¿Cómo puede conciliarse de una forma nueva el mercado y la política con estas reglas? A partir de la aportación de todos los reunidos: empresarios, profesionales, educadores, amas de casa… A todos se les había pedido personalmente que compartieran su patrimonio de buenas prácticas, de las que extraer reglas eficaces y sobre todo sostenibles. “Esto, más que nada, es un laboratorio” –nos dijeron a la llegada- “por lo cual la primera parte, la de las intervenciones de los ponentes, no es la más importante, sino que estará al servicio del momento fundamental de la tarde, cuando nos repartiremos en tres grupos, para que cada uno pueda dar su aportación."
Steni Di Piazza, director de la filial de Banca Etica en Palermo, a la vez que miembro de la Comisión de Economía de Comunión de Sicilia, Calabria y Malta, es quien ha tejido el largo hilo que nos ha traído hasta aquí, por un camino hecho de relaciones construidas y de encuentros realizados en los últimos años. El último de ellos, el de 2010, llevaba el estimulante título de “Etica y Legalidad”. El lugar donde nos encontramos también es muy significativo y tiene su propio “genius loci”. Cuando hace meses Steni decidió ubicar el Laboratorio en el magnífico Eremitorio de la Virgen de las Gracias de Avola Antica, espléndidamente restaurado y puesto en uso por la cooperativa “Bioturismo”, que se encarga de toda la gestión logística y organizativa del evento, no podía imaginar que sería precisamente Avola el punto de partida de la protesta de los chóferes. Pero ciertas cosas no ocurren por casualidad. Como dice Steni: “de Avola partió la protesta, de Avola llega la propuesta”. Es impresionante la cantidad de inscripciones recibidas, que supera con creces las posibilidades del lugar, por lo que muchos se han quedado fuera. En una señal de que los tiempos están maduros para este tipo de iniciativas fuertemente participativas. La noticia del evento corría de blog en blog por toda la isla.
Ya se ha escrito mucho sobre este laboratorio en estas páginas. ¿Qué más puedo añadir? Me gustaría ser capaz de transmitir las sensaciones tan positivas que han llenado las horas pasadas en Avola. Lo que sí he podido comprobar personalmente es que en Sicilia hay una sociedad civil positiva y vital, que trabaja dura y concretamente y que ya cuenta con frutos maduros y con muchas buenas prácticas que contar y tomar como modelo. Hay muchas personas que conocen y afrontan la dura realidad, tal vez con la ayuda de una maleta de Malox como afirma con simpatía el alcalde de Castelbuono Mario Cicero. Gente fabulosa que literalmente me ha conquistado. En nuestro grupo de trabajo éramos casi 50 personas. El tiempo era limitado y todos debían tener su espacio. Pues bien, todo el mundo ha dado su contribución con gran seriedad, sin irse por las ramas, sin polemizar mucho, respetando escrupulosamente los tiempos y con mucha concreción. ¡Y sin conocernos entre nosotros! Al final no era fácil, con tanta riqueza, hacer el resumen para la sesión plenaria pero pensando en cada uno lo hemos logrado.
¿Qué papel ha tenido en todo esto la Economía de Comunión? Se habían previsto momentos específicos de presentación del proyecto en sesión plenaria, pero por una serie de circunstancias (ponentes enfermos…) no ha sido posible. Así que puede decirse que no se ha “hablado” de la EdC. No obstante, varios miembros de la comisión local de EdC y de las empresas de Sicilia y Calabria formaban parte de los grupos. Tengo la impresión de que su papel allí, más que nada, consistía en poner de relieve todo lo que estaba surgiendo de positivo. Creo poder decir que, en esta ocasión, la EdC ha hecho de “trasfondo”, de “levadura”. Doy las gracias a Steni, porque con su compromiso, creatividad y constante ánimo, ha conseguido poner en marcha un proceso muy positivo, del que el laboratorio de estos días no es más que la primera etapa. Nos volveremos a ver en Nápoles, Bolonia o Turín, siguientes etapas de este recorrido en 2012 y de nuevo en Avola en la primavera del 2013, una convocatoria que permanecerá fija y constante en el tiempo.
En sus conclusiones, el profesor Stefano Zamagni, ante las innegables dificultades que este camino tiene por delante, nos ha transmitido confianza al decir que debemos tener la seguridad de que “el bien es infinito” mientras que “el mal es finito”. El problema, continuaba Zamagni, es que el mal es robusto pero el bien es frágil. Ahora nos toca a cada uno de nosotros “proteger”, “custodiar” y “hacer que crezca” este hermoso “bien” que hemos construido juntos en Avola.
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