por Gina Perkov
Ya se han ido, llenos de entusiasmo y enriquecidos por la comunión a la que cada uno de ellos ha contribuido, los participantes en el encuentro de comisiones de la EdC de Europa oriental, reunidos el pasado fin de semana en la ciudadela Faro de Croacia.
Vuelven a sus respectivos países después de establecer algunas citas importantes. Luigino Bruni se ha encargado de poner de relieve durante estos dos días que el camino de la comunión no es fácil, que la EdC es una vocación y que es imposible vivirla durante mucho tiempo sin una formación permanente.
Por eso en el 2013 se realizará aquí, en Faro, un Curso de Verano para jóvenes y en 2014 tendrá lugar un Congreso de EdC para toda Europa. Mientras tanto hay que seguir trabajando, cada uno en su país, para sostener y ampliar la idea de la comunión en economía. "He vuelto a nacer: en la esperanza, en el creer y en el amar", decía al final Eva, de Hungría, expresando la impresión de muchos otros.
El sábado por la tarde, en la sesión plenaria posterior al trabajo en grupos, en una tanda de preguntas y respuestas, Luigino Bruni dibujó algunas
características de los empresarios de la EdC, con ocasión de la experiencia de un empresario rumano que ha tenido que despedir a 70 trabajadores de 150, pero con los que ha conseguido mantener una excelente relación.
El empresario de EdC:
- primero es un empresario, para poder ser de EdC. Las características clásicas de un empresario son la innovación, la propensión al riesgo y saber convivir con la incertidumbre;
- tiene una vocación, es decir, un día concreto en un lugar concreto recibió una llamada: "Ven y sígueme"; debe sentir que su vocación pasa por la economía;
- tiene vida interior. Puede ser creyente o no, pero debe tener una vida interior, una capacidad de sentir, un daimon; es una persona que tiene una espiritualidad;
- no está satisfecho con el mundo económico, tal y como es, y quiere cambiarlo. Es una persona descontenta con lo que ve, inquieta; quiere un mundo distinto; no es demasiado feliz, a veces se enfada y se indigna. El empresario de EdC no es simplemente un emprendedor, sino también un animador cultural, porque quiere una economía distinta. Cree en ella, la vive;
- siente un amor especial por los pobres. No les ve como a “pobrecillos”, sino que les ama porque él mismo, en primer lugar, es un pobre que comparte su riqueza;
- es un constructor de la comunidad, un hermano, no sólo un padre. Dado que muchas veces es más perspicaz, inteligente y creativo, al empresario le cuesta encontrar relaciones con sus iguales y se encuentra solo. El empresario de EdC es alguien que construye la comunidad, alguien que sencillamente hace;
- el empresario de EdC demuestra con su vida que existe un más allá, algo que no se ve con los ojos, algo que se advierte no renunciando a todo sino poniendo los bienes en comunión. Es el hombre o la mujer de las bienaventuranzas: humilde, puro, constructor de paz y toma estas opciones de humildad, de justicia…
El domingo por la mañana la reflexión giró alrededor de otro de los pilares de la EdC: la pobreza. Luigino Bruni recordó que Chiara Lubich siempre puso de relieve que la EdC nació para los pobres, para hacer realidad las palabras de los Hechos de los Apóstoles: "ninguno de ellos pasaba necesidad". El fin de la EdC es demostrar, al menos en pequeña escala, que es posible resolver una de las llagas de la humanidad: la pobreza. La pobreza en sí misma no es un escándalo; se convierte en escándalo en relación con la riqueza. Se trata de una pobreza no elegida, que se cura “tratando” las relaciones, mucho antes que con dinero. La Economía de Comunión nos recuerda que la mayor riqueza son las relaciones entre las personas.
La EdC está creciendo, es un cuerpo vivo, una realidad… En el último año la cantidad de empresas de EdC ha aumentado en 43 unidades.
Partimos con la fuerza de la experiencia vivida y con la conciencia de que no es necesario hacer cosas grandes, sino introducir nuestras pequeñas cosas de cada día dentro de este gran proyecto.
Así nos lo confirmaron los más pequeños de la ciudadela Faro, los gen 4, que al final del encuentro contaron a todos cómo viven la EdC, realizando acciones para los pobres. No faltó una presentación del Genfest, festival mundial de jóvenes que este año se celebrará en Budapest.
| < Prev | Próximo > |
|---|