Hablar de economía... y convertirse al Amor

Pedimos a la profesora sor Alessandra Smerilli, salesiana y miembro del comité organizador de las Semanas Sociales, que comparta con nosotros alguna de sus impresiones sobre los días vividos en Brasil

Hablar de economía... y convertirse al Amor

Alessandra, has comunicado fuertes impresiones sobre la experiencia de Brasil. ¿Puedes decirnos algo al respecto?

110526_Ginetta_Ale_Livio_Teresa_ridAl volver de Brasil, hay una idea recurrente que me acompaña: la EdC no ha perdido la cita con la historia, sino todo lo contrario: está demostrando que es un verdadero faro de luz para el mundo entero. Para mí fue impresionante ver cómo los distintos temas resonaban con notas distintas, pero en armonía, en todos los continentes. Creo que esto es algo típico de las obras de Dios. También vemos que es una obra de Dios en el hecho de que se hablaba de economía... y las personas se convertían al amor. Durante los descansos, en los momentos de intercambio de opiniones y experiencias, oía cómo muchísimas personas (empresarios, estudiosos, estudiantes, etc.) decían que habían entendido que debían amar más, que podían hacer algo más. Cada uno de ellos se sentía llamado a darlo todo.

El ambiente era de fiesta y de alegría. Fue muy emocionante el pacto de misericordia y unidad que hicimos juntos en la misa del sábado por la tarde... El Espíritu Santo y María parecían haber invadido la Iglesia.

El tema que desarrollaste en la Asamblea se titulaba "La Edc como vía de renovación de los Carismas...": ¿qué relación existe entro los carisma y la EdC?

Después de mi tema (y del agradecimiento que me llegó personalmente de muchos de los participantes), un profesor de Chile me preguntó qué relación había entre Don Bosco y la economía de comunión. Entonces pensé simplemente que sin Don Bosco y sin todos los santos sociales del siglo XVIII y XIX, la economía de comunión no hubiera existido (Chiara recordaba en el vídeo del lanzamiento de la EdC que todos los carismas llegan en continuidad y no en oposición con los que ya existen). La EdC estuvo preparada por un fermento de caridad social que le proporcionó un terreno fértil y regado. Por otra parte creo también que sin la EdC, que surge del carisma de la unidad, muchos carismas corren peligro de no conseguir superar los desafíos actuales para revitalizar sus obras, en un momento en el que se les pide conjugar eficiencia y eficacia, comunión y misión. La EdC esto lo lleva en su ADN y puede dárselo a muchos como un tesoro.

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