

Uno de los primeros objetivos de los empresarios de economía de comunión es el de trasformar la empresa en una verdadera comunidad. Para ello se encuentran regularmente con los responsables de la gestión a fin de verificar la calidad de las relaciones interpersonales y juntos se ocupan de resolver las situaciones
difíciles, conscientes de que el esfuerzo de resolución de estas dificultades puede generar efectos positivos en los miembros de la empresa, estimulando innovaciones y crecimiento de madurez y productividad.
La salud y el bienestar de cada miembro de la empresa son objeto de atención, con especial dedicación a quien tiene necesidades particulares.
Las condiciones de trabajo son adecuadas al tipo de actividad: se asegura el respeto de las normas de seguridad, la necesaria ventilación, niveles tolerables de ruido, iluminación adecuada. etc. Se trata de evitar un horario excesivo de trabajo, de manera que ninguno quede sobrecargado, y se prevén las correspondientes vacaciones.
El ambiente de trabajo es distendido y amigable, con respeto, confianza y estima recíproca.
La empresa produce bienes y servicios seguros, prestando atención a los efectos sobre el ambiente y al ahorro de energía y recursos naturales con respecto a todo el ciclo de vida del producto.
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