

Ahora ya no odio a los ricos
“También yo soy uno de los 12.000 indigentes a los que les llega la ayuda financiera extraordinaria. De este modo he podido concluir los estudios y también conocer la vida de una empresa de EdC. Desde entonces en mí han cambiado muchas cosas: antes odiaba profundamente a los ricos, porque pensaba que no se ocupaban de los pobres, sino sólo de su propio bienestar. Ahora he comprendido que el amor vivido también en una empresa cambia todo”. (Filipinas)
La escuela y la máquina de coser
“Doy gracias a Dios que con su amor se ocupa de mí y de mis tres hijos, porque con la ayuda que llegar regularmente he podido hacer estudiar a los chicos y comprar una máquina de coser que me permite trabajar y sostener así a la familia luego de la muerte de mi esposo”. (Colombia)
No pensaba que tendría que pedir
“Desde que comenzó la ayuda extraordinaria para los indigentes siempre contribuí con mucho gusto y nunca hubiera pensado que un día me habría encontrado también yo entre los que tienen necesidad de recibir ayuda. Este año no puedo dar mi contribución, sino sólo presentar mis necesidades, pero con la certeza de que delante de Dios ambas cosas tienen el mismo valor: “dar”. Experimento que formo parte de una gran familia en la que a veces damos y a veces recibimos”. (Brasil)
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"Es necesario que el entusiasmo con el cual se puso en marcha la economía de comunión nos acompañe siempre y no defraude las muchas expectativas de los pobres.
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