PREMISA
Al finalizar la Asamblea 2011 de la Economía de Comunión en la libertad (EdC), celebrada con ocasión del 20º aniversario de la puesta en marcha del proyecto, todos cuantos hemos participado en ella y en particular nosotros, jóvenes, sentimos la responsabilidad y el deseo de lanzar un mensaje de Sao Paulo al mundo, a todos los que creen, desean y se comprometen a favor de un sistema económico distinto, más justo y solidario.
CREEMOS
Nosotros creemos que:
PEDIMOS
Con estas convicciones, nosotros, los jóvenes de la EdC, representantes de miles de jóvenes y adultos de varias culturas, países, religiones y condiciones económicas y sociales, también queremos pedir cambios concretos, aquí y ahora.
1. En los últimos años el desarrollo económico ha estado drogado por el comportamiento éticamente discutible de unas finanzas carentes de reglas que han causado daños tan importantes como para poner en riesgo el funcionamiento del sistema mismo. El sistema económico y financiero occidental sigue siendo estructuralmente frágil y requiere nuevas reglas capaces de hacerle recuperar sus valiosas funciones para el Bien común. Por eso pedimos a los gobiernos de los estados:
2. Por eso pedimos a todos los ciudadanos del mundo, empezando por los aquí presentes en Sao Paulo, que se comprometan con una nueva convicción, en el plano político, jurídico e institucional, en favor de una economía donde, junto a los principios coesenciales de libertad e igualdad, haya un espacio concreto para la fraternidad entre las personas y entre los pueblos. Que favorezcan con sus decisiones de consumo y ahorro a las empresas éticamente orientadas y que invierten una parte significativa de sus beneficios para el bien común. La EdC nos dice que el beneficio de las empresas tiene una naturaleza y una vocación sociales.
3. Desde sus comienzos, la EdC ha dado gran importancia a la formación de “hombres nuevos”. Por eso pedimos:
a). Que en los currículos de los centros de enseñanza primaria y secundaria se incluyan cursos de educación al medio ambiente, a la legalidad, a la fraternidad y a la mundialidad, que favorezcan la integración, la paz, la comunión y la unidad entre los pueblos, reduciendo así el riesgo de futuras guerras y de destrucción del planeta.
b). Que aumenten significativamente los esfuerzos por parte de las universidades de los países con más recursos financieros y culturales para dar vida, en el respeto recíproco, a intercambios de profesores con las restantes universidades del mundo, ya que no hay futuro para los jóvenes sin una formación de alta calidad.
c). Que en las facultades de economía y ciencias políticas y sociales se reconozca el derecho de ciudadanía a la enseñanza de visiones y teorías económicas distintas a las actualmente dominantes.
CONCLUSION
Nosotros, los jóvenes, somos conscientes de ser la primera generación en la historia de la humanidad con serio peligro a escala global de tener un futuro peor que el de nuestros padres, a causa de las heridas profundas infringidas en este último siglo al medio ambiente, al aire, al agua y a las energías no renovables.
Además, una creciente ideología individualista, xenófoba e insolidaria se asoma en el horizonte de nuestra civilización post-moderna. Al mismo tiempo, estamos confiados en la seguridad de que la Providencia existe y actúa en la historia, y que también nosotros podemos tener un futuro mejor que el pasado. Creemos que la EdC vino a la tierra, a esta tierra brasileña hace 20 años, para alimentar y hacer posible esta nuestra esperanza.
Por todo esto nosotros, jóvenes de Sao Paulo de mayo de 2011, con las raíces en 1991, pero interesados y responsables más que nunca de cómo serán la economía y el mundo en 2031, creemos que si estas convicciones, esperanzas, compromisos y deseos nuestros son compartidos por muchos hombres y mujeres de todos los continentes y si nuestros comportamientos cotidianos son coherentes con ella, la aspiración a una economía no sólo eficiente y justa sino también fraterna, no será una simple utopía.
Nosotros, participantes en la asamblea de la EdC de Sao Paulo, aunque fuéramos los únicos, nos comprometemos solemnemente a hacer esto, estipulando un pacto entre nosotros, con la seguridad de que muchos otros se sumarán y estarán a nuestro lado, porque estamos convencidos de que la comunión es la vocación profunda de toda persona, empresa y comunidad.
“Que todos sean uno”.
Sao Paulo, 29 de mayo de 2011
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Le site officiel de l'ÉdeC est en ligne:
economie-de-communion.fr
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